Hace unos meses escuché a un médico decir en voz baja: “Lo que más me duele no es que vaya a morir… es que me obligan a prolongarle la agonía”. En esa frase está todo el dilema. En México seguimos atrapados en una discusión penal, como si la eutanasia fuera sólo un tipo delictivo. Pero cuando el sufrimiento es irreversible y la decisión es lúcida, el debate ya no es criminal: es constitucional. No se trata de “permitir matar”, sino de preguntarnos si el Estado puede forzar a alguien a seguir viviendo contra su propia idea de dignidad.
El argumento de siempre invoca el derecho a la vida como si fuera un muro infranqueable. Pero un derecho no puede convertirse en condena. El derecho a la vida nació para protegernos de terceros y del poder, no para obligarnos a soportar lo insoportable. Transformarlo en mandato de permanencia biológica es desnaturalizarlo. En un Estado laico, la sacralidad puede ser una convicción personal; nunca una política pública que imponga dolor.
Constitucionalizar la eutanasia no es banalizar la muerte. Es asumir, con reglas estrictas y garantías reales, que la autonomía también existe en el último tramo. Es pasar de la clandestinidad y la hipocresía a la responsabilidad jurídica. La pregunta de fondo no es si defendemos la vida. La pregunta es qué entendemos por vida digna…
Da miedo cómo se ensaña el Gobierno contra TV Azteca, se supone que era por los impuestos y aunque ya pagó siguen y siguen.
Amenazas de muerte al querido Loret.
La demanda a Xóchitl.
Y así irán destruyendo lo que les estorbe. Mal momento para tener criterio y no ser aplaudidor
Pensé que la relación/conexión que se forma con un perro era propio de su especie, después tuve caballos, hurones, gatos etc. cada uno tiene personalidad, carácter, expresan amor. Nunca dejan de sorprenderme!!
Es sin duda una de las partes más exquisitas que tiene la vida.
Matan a un criminal y arde el país.
Matan a 10 mineros, 20 activistas, 30 periodistas, 40 estudiantes, 15 restauranteros, 120 candidatos, 7 niñas, etc. y la vida sigue como si nada.