¿Quieren boletas para ver Colombia v. Congo en cine en el centro Comercial San Rafael de Bogotá?
Serán 14 ganadores de boleta doble. ¿Cómo ganar? Responder una trivia y darle RT a este trino.
Debe vivir en Bogotá y estar dispuesto a ir para que las boletas no se pierdan.
la campaña antes de primera vuelta fue lamentable, paupérrima, lo peor que he visto en años
para segunda vuelta fue hermosa, indescriptible, pero PORQUE NOS LA TOMAMOS NOSOTROS, si hubiera sido por MJ Pizarro y el otro man Gabriel nosequé, no habría pasado absolutamente nada
Messi más viejo corre, marca, rompe récords y está mejor q antes.. es como si liberado de la responsabilidad de ganar un título, que lo obtuvo, juega a la diversión.. verlo además de su gran talento ofensivo marcar, recuperar balones y correr es una delicia y un ejemplo para todos.. si lo hace él los demás, todos, no tienen excusa! Brillante!
Compañeros, más allá de lo que se logre rescatar en el escrutinio, quiero hacer una reflexión, desde el corazón, sobre lo que nos está sucediendo en Bogotá:
Creo que nos estamos quedando en manejar las campañas como si todavía estuviéramos en el paro nacional. Y los números nos están diciendo algo que no podemos ignorar: aunque Bogotá siguió votando mayoritariamente por nosotros, la derecha creció de forma alarmante en la capital. Eso debería obligarnos a pensar con seriedad.
¿Por qué está pasando? Porque nos estamos quedando, muchas veces, solo en el discurso de la lucha de clases, que es válido, necesario y profundamente justo, pero estamos dejando por fuera las preocupaciones, miedos y aspiraciones de la clase media. Y esa clase media, aspiracional como es, se va derechizando conforme siente que mejora sus condiciones de vida o que tiene algo que perder.
También creo, con respeto, que muchos cuadros dirigentes siguen mirándose al ombligo. No escuchan lo suficiente, no se abren con facilidad a nuevas ideas, y la línea dura de “la lucha” y “la resistencia” funciona muy bien en condiciones de estallido social, desigualdad rampante y gobiernos indolentes. Si el nuevo Gobierno termina siendo así, seguramente en cuatro años volveremos con más fuerza. Pero no podemos sembrar nuestra esperanza de éxito en que al país le vaya mal. Eso no sería ético ni humano.
Modernizarnos es fundamental. Abrirnos más, también. Esta elección demostró que cuando la campaña se abre al pueblo, la gente responde en masa. Pero si seguimos con estructuras rígidas, cerradas, desconfiadas de todo matiz, y al Gobierno que viene le va medianamente bien, dentro de cuatro años podemos volver a perder.
Escuchemos a la gente. Dejemos que más personas participen. Abramos el diálogo interno. Aceptemos que los zurdos somos de distintos matices, y que eso no nos hace tibios ni derechas solapadas. Nos hace zurdos distintos, sí, pero unidos por una idea común de justicia, dignidad y progresismo.
Lo que pasó ayer debe leerse con inteligencia, no solo con rabia o tristeza. De nuestra capacidad de conectar mejor con la gente dependerá el éxito en las regionales y dentro de cuatro años.
Petro siempre comete el mismo error con la clase media: la considera una clase traidora que sale de pobre gracias a él y luego se voltea. Asume que la gestión pública es un favor que luego los ciudadanos deben pagar en votos, y con eso refuerza la creencia de que cuando la gente avanza socialmente se derechiza.
Se equivocan. La izquierda petrista tendrá que entender más temprano que tarde que si quieren el respaldo de la clase media, la misma que perdieron ayer en Bogotá, por ejemplo, tienen que dejar de infantilizar a este sector de la población.
Cuando la gente puede acceder a educación, a un trabajo digno y una movilidad social, se vuelve más crítica y menos proclive a fanatismos ciegos o a discursos violentos. Esa clase media que no vive metida política, está en el día a día buscando resolver problemas cotidianos que no están representados en las narrativas mesiánicas ni caudillistas: la basura del barrio, el transporte, la mensualidad del colegio, el préstamo para ir a al universidad, la seguridad para poder caminar la ciudad. Es gente que quiere ver gobernantes ejecutivos que realmente concreten soluciones.
Petro ha abandonado el compromiso de construir un relato para esa clase media: para él solo existen los más pobres de los pobres y los más ricos de los ricos, que en su narrativa son por supuesto esclavistas, vampiros y asesinos. Cometió este error en su alcaldía en 2012 y volvió a cometer en la presidencia.
Dos ejemplos concretos: los jóvenes del Icetex hacen parte de esa clase media-popular. Los beneficiarios del subsidio Mi Casa Ya, también. El programa Estado Joven le reconocía un ingreso a los practicantes en el sector público, un programa que Petro acabó. Y así, fueron muchas las bofetadas a esta población en estos 4 años.
Y ayer Bogotá, la ciudad que concentra la clase media de Colombia, se los cobró.
No hay espacios ahora para llover sobre mojado, sobre todo cuando múltiples voces advertimos esto durante 4 años.
Colombia y sus gobernantes necesitan enfilar todos sus esfuerzos en la clase media con propuestas concretas, acciones y resultados, y que esta deje de ser invisibilizada por el trasnochado y estéril discurso de la lucha de clases.
La clase media es la llamada a sostener el progreso social de Colombia.
No es cierto que quienes promovieron el voto en blanco sean los responsables del resultado de ayer ni que hayan inclinado la balanza hacia uno o el otro.
Que me parezca un enorme error político y que no comparta esa postura, es una discusión distinta. Pero las cifras hablan por sí solas:
- En la primera vuelta, los candidatos distintos a @ABDELAESPRIELLA e @IvanCepedaCast obtuvieron sumados 3,228,499 votos. Entre la 1ra y la 2da vuelta, el voto en blanco pasó de 406,970 a 426,845 votos, aumentando solo 19,875 votos.
- Suponiendo (en un escenario extremo) que ninguno de los 2,367,013 nuevos votantes de la 2da vuelta hubiera votado en blanco, solo el 0,6% de los votos de los candidatos que no pasaron a 2da vuelta habría votado en blanco. El 99,4% restante terminó apoyando a alguno de los dos finalistas o no yendo a votar.
• Incluso si se asume que la campaña por el voto en blanco tuvo algún efecto entre los nuevos votantes, ese impacto fue marginal. Mientras la participación electoral creció el 10% entre la 1ra y la 2da vuelta, el voto en blanco solo aumentó 4,9%, menos de la mitad.
Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con la decisión de promover el voto en blanco. Lo que no muestran las cifras es que esa decisión haya sido determinante para definir el resultado de la elección.