Qué privilegio poder correr, pagar un gimnasio, comprar comida saludable, tener trabajo, pagar las cuentas, tener piernas que caminan, ojos que ven y una mente que funciona.
Si alguna vez quieres saber cuánto te quiere alguien, fíjate en lo que hace por ti el día de tu cumpleaños. No por el regalo ni por cuánto gasta, sino por las ganas que tiene de hacerte sentir especial.