La vida se pone bonita cuando tú decides verla así. Ponle amor a lo que haces, vuélvete tu prioridad, cree ciegamente en tu potencial, agradece a Dios todo incluso lo que todavía no entiendes. La vida cambia cuando uno lo hace.
Hoy pensaba que la empatía no es imaginar cómo me sentiría yo en el lugar del otro, sino cómo él otro se siente desde su historia, sus heridas y su forma de ver el mundo. Porque no todos sentimos igual, y lo que a mí podría no afectarme, a otro puede romperle por dentro.