💭 Ojalá no me equivoque, pero que el objetivo de Augusto Batalla es ser el nuevo Óscar Trejo cada vez es más real.
📌 No será igual, pero es importante que el legado del Chocota no se borre o se olvide tan rápido.
DATO| El @RayoVallecano ha perdido la final de Conference ante un Crystal Palaces que gastó más dinero en fichajes que todos los equipos de #LaLiga excepto Real Madrid y Atlético
💰El club inglés (decimoquinto de la Premier League) invirtió 145 millones de euros. Ni siquiera le supera sumando lo gastado por FC Barcelona, Valencia CF, RCD Espanyol, RC Celta, Alavés, Osasuna, RCD Mallorca, Elche CF, Levante UD, Real Oviedo, Getafe CF, Sevilla FC y el propio Rayo Vallecano. Entre todos alcanzan los 131,32 M, menos que el conjunto británico
Buenos días, creo que se está intentando mover un minuto de silencio este sábado en el Alaves-Rayo en memoria de David López, amigo íntimo mío, fiel seguidor rayista y trágicamente fallecido hace 2 días en un accidente.
Nos podríais echar una mano? Quien puede ayudarnos?
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7️⃣ días para EL SUEÑO DE TU VIDA.
Zapatero ante el juez (II)
La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero ha abierto una segunda fase. La primera ha sido el impacto con la noticia inédita de un expresidente español citado como investigado por la Audiencia Nacional. La segunda empieza ahora, con la batalla del relato.
Aquí conviene separar tres cosas que se están mezclando con demasiado interés, la presunción de inocencia, la defensa política y la realidad procesal.
Zapatero debe ser tratado como inocente mientras no haya una condena. Eso no es una concesión, es la base del Estado de Derecho.
Pero la presunción de inocencia no exige fingir que no ha pasado nada, ni convertir una imputación formal en una simple maniobra de Mnaos Limpias.
El juez José Luis Calama lo ha citado como investigado en el caso Plus Ultra por presuntos delitos de organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental.
La causa investiga si parte del rescate público de 53 millones de euros concedido a la aerolínea durante la pandemia acabó destinado a fines ilícitos.
Manos Limpias no explica todo el caso
Uno de los primeros argumentos defensivos ha sido reducirlo todo a Manos Limpias. Es una defensa eficaz para la trinchera, pero incompleta.
Es cierto que Manos Limpias presentó una querella contra Zapatero en diciembre de 2025, apoyándose en declaraciones de Víctor de Aldama en el programa de Iker Jiménez. Eso existe y hay que decirlo.
Pero el caso Plus Ultra no nace ahí. La pieza penal reciente venía ya impulsada por Anticorrupción, que investigaba un presunto blanqueo de fondos públicos y oro venezolano, con ramificaciones en Francia, Suiza y España. RTVE explicó en diciembre de 2025 que la Fiscalía apuntaba al uso indebido del rescate de 53 millones.
Por tanto, la fórmula correcta no es que Zapatero está imputado porque lo pidió Manos Limpias. La fórmula más precisa sería otra es que Manos Limpias se suma a una causa que ya tenía recorrido fiscal, policial e internacional.
El punto débil y el punto fuerte de la defensa
La defensa jurídica de Zapatero tiene una línea clara. Él ya la ha adelantado, el negar haber realizado gestión alguna ante la Administración en relación con el rescate de Plus Ultra, mientras defiende que sus ingresos privados fueron declarados y sosteniendo que actuó siempre dentro de la legalidad.
Si Zapatero no firmó nada, no decidió nada, no presionó a nadie y no intervino en el expediente, la imputación necesitará algo más que una atmósfera sospechosa.
Pero tampoco basta con decir que ya no estaba en el Gobierno. El tráfico de influencias no exige necesariamente que el investigado sea quien firma la resolución administrativa.
También puede investigarse si un particular, como en este caso Zapatero, usa su prestigio, sus relaciones o su antigua posición institucional para influir sobre quienes sí tienen capacidad de decisión.
Ahí está el núcleo del caso. No si Zapatero era presidente en 2021. La pregunta es si su figura sirvió para abrir puertas, facilitar gestiones o legitimar operaciones que después generaron beneficios económicos.
Los indicios no son una condena, pero tampoco son humo
Según las informaciones publicadas, el juez atribuye a Zapatero y a personas de su entorno el cobro supuestamente irregular de 1,95 millones de euros a través de varias empresas, entre ellas Análisis Relevante, Gate Center y Thinking Heads.
También se menciona una sociedad vinculada a sus hijas. Zapatero niega irregularidades y defiende que esos pagos respondían a servicios de consultoría.
Ese es el terreno decisivo. La Justicia tendrá que comprobar si esos trabajos existieron realmente, si fueron proporcionados, si dejaron rastro profesional verificable y si las facturas reflejan servicios reales o encubren otra cosa.
En los delitos económicos modernos rara vez aparece una bolsa de dinero encima de la mesa. Lo que suele haber son contratos, asesorías, sociedades, conferencias, informes, intermediaciones, honorarios y correos.
Todo aparentemente civilizado. Todo aparentemente administrativo. La diferencia entre consultoría legítima e influencia ilícita puede estar en una llamada, una reunión, una promesa o una factura sin sustancia.
El "y tú más" no absuelve a nadie
Una defensa típica consiste en comparar a Zapatero con González, Aznar o Rajoy. Como si la pregunta fuera elegir qué expresidente acumula más sombras. No lo es.
Felipe González arrastra la sombra de los GAL. Aznar, la de la corrupción que creció bajo el ciclo del PP. Rajoy, la de Gürtel, Bárcenas y Kitchen. Todo eso merece crítica pero nada de eso absuelve a Zapatero.
El Estado de Derecho no funciona por compensación histórica. No dice que como otros estuvieron rodeados de escándalos, este queda protegido.
La comparación con Rajoy y “M. Rajoy” también exige precisión. Allí había una enorme sombra política y una caja B acreditada del PP, pero el apunte concreto no alcanzó la fuerza probatoria suficiente para imputarlo o condenarlo al ser un apunte que hizo a posteriori como protección el propio tesorero Bárcenas.
Aquí, en cambio, hay una citación formal como investigado en una causa concreta. Eso no hace culpable a Zapatero, pero sí marca una diferencia jurídica evidente.
Lo que está en juego
Este caso ya no trata solo de Zapatero. Trata de una costumbre española mucho más profunda, la circulación del poder después del poder.
Expresidentes, exministros, asesores, consultoras, fundaciones, empresas, lobbies, mediaciones internacionales. Todo legal muchas veces. Todo defendible en abstracto.
Pero también todo demasiado próximo a esa zona gris donde la experiencia institucional se transforma en mercancía privada.
Esa es la verdadera cuestión de fondo. No si Zapatero cae mejor o peor. No si la derecha lo odia. No si Rufián encuentra una frase brillante.
La pregunta es si en España hemos aceptado como normal que quien ha ocupado la cima del Estado pueda moverse después entre sociedades, rescates, amistades estratégicas y consultorías sin que nadie se pregunte dónde termina la experiencia y dónde empieza la influencia.
Zapatero debe defenderse con todas las garantías. Y puede que su defensa sea cierta. Puede que sus trabajos fueran reales, sus ingresos legales y su relación con el rescate inexistente.
Pero la democracia también tiene derecho a defenderse de otra cosa, de la anestesia. De esa reacción automática que convierte cualquier investigación contra los nuestros en persecución, y cualquier investigación contra los otros en prueba definitiva de corrupción.
La justicia decidirá si hubo delito. Pero la política española ya ha dejado otra imagen inquietante, la de un país donde casi todos los grandes ciclos de poder terminan, tarde o temprano, rodeados de sociedades, favores, rescates, policías, empresarios, comisiones o amigos bien situados.
Y esa es quizá la frase más dura del caso. No que un expresidente esté ante el juez. Sino que, visto el panorama, cada vez nos sorprenda menos.