El gobierno de Aberlardo de la Espriellla tiene que adoptar una política de equidad muy activa, consistente con los principios de la Constitución de 1991, que nos permita seguir avanzando el reducción de la pobreza multidimensional, como el país lo ha hecho desde la década de 1990, y reducir las enormes desigualdades sociales y regionales.
En materia económica, debe lograr una aceleración económica que permita seguir reduciendo el desempleo y combatir la informalidad laboral.El aumento de la inversión pública y privada debe ser elemento esencial de esta política. La continuación de la reactivación de las exportaciones no tradicionales debe ser uno de sus instrumentos, que permita mantener una balanza de pagos sostenible.
Debe enfrentar, además, las seis crisis severas que deja el gobierno actual: la fiscal, la del sistema de salud, la de seguridad, el deterioro de la administración pública nacional, los riesgos del sistema enegético y los altos niveles de corrupción.
En política exterior debe adoptar una firme defensa del multilateralismo, apego al derecho internacional, impulso a la integración nacional y fortalecimiento de las relaciones con múltiples países del mundo.
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Te entusiasma un gobierno autoritario de derecha porque crees que solo va a perseguir a los criminales, o peor aún, a la gente que te cae mal.
Pero si algo los caracteriza es su arbitrariedad: de pronto mañana la coge contra ti, o contra tu familia, porque no les convienes.
Y te persiguen. O te matan. O te joden.
Pero ya será muy tarde para arrepentirse.
Todavía estás a tiempo de evitar un desastre.
Quiero ser de esas personas que pueden vivir abstraídas de la política y no se preocupan por pensar si toda esta pesadilla electoral es en realidad el reflejo de nuestra sociedad y de lo que somos.
Tenemos mucho matoneador en nuestras filas, eso siempre he creído que tenemos que cambiarlo. Lo que definitivamente necesitamos es cualificarnos para debates serios y abandonar la fórmula sencilla de repetir consignas para disputar la cultura.
Luego de ser autocrítica, debo decir que nuestra propuesta se identifica por un programa que le haga bien a la gente. En gran medida lo ha hecho. Además, Cepeda se caracteriza por su decencia y tranquilidad, no por la violencia. No es guerrillero, no es autoritario, es un hombre quizá introvertido, dialogante, capaz de sentarse con el diferente: José Félix Laforie, el santismo, muchos otros en toda su carrera.
Cepeda sabe lo que está sucediendo en materia de seguridad ¿Quién no lo sabe? Lo que ha dicho es que estos resultados no son atribuibles a este gobierno exclusivamente. Eso lo quieren esconder convenientemente los que desde la política han colaborado con las organizaciones del crimen: las del chance, las empresas de vigilancia y las traficantes de estupefacientes en Barranquilla, por poner un ejemplo.
Voy a impulsar a Cepeda porque lleva 30 años siendo el mismo, es transparente con Colombia. No me arriesgaré a un ‘bueno’ por conocer, que va a construir 10 megacarceles en un mes y acabar con los criminales en 20 días. No podemos cual niños ilusionarnos con mentiras. Hay que darle poder a la verdad.
Un aplauso de pié para estos jóvenes que salieron ayer de forma espontánea a marchar por las calles de Bogotá mostrando su apoyo a Iván Cepeda el candidato que defiende la educación pública.
Cepeda hizo una campaña dirigida a gente que lee, que estudia y entiende.
Serena, discreta y austera.
Por eso perdió.
El otro hizo show, pólvora, himno, canciones, baile y ruido.
Eso cala en la gente ignorante, y eso abunda aquí.
Por eso ganó.
Preconteo llegando al 80%.
En ninguno de los ocho departamentos del Caribe gana Abelardo de la Espriella.
No será el Caribe el que le dé el triunfo (parcial) al fascismo.
Qué vergüenza, Colombia.
Caminar sin podcast. Comer sin teléfono. Esperar el café sin scrollear. Ahí es donde aparecen las únicas ideas que después vas a reconocer como tuyas. Aburrirse a propósito es de los actos creativos más raros que quedan.