me costó mucho soltarte, pero al final lo hice. Releí tu chat varias veces antes de borrarlo. Te extrañé de la manera más silenciosa posible, a veces cuando veo algo que me recuerda a ti deseo que estés bien, donde sea que estés. Gracias por no llamar, yo hubiera contestado.
Pinche vato pendejo, si tú me hubieras visto con qué ilusión hablaba de ti, te juro que rodillas te hubieran faltado para pedirme perdón por haberme dejado con el amor en las manos.
se dice que existe una noche tranquila en la que aceptas que ya no hay nada más que hacer y decides soltar, pero para llegar a esa noche el precio es mil noches de llanto