Si quieres aprender de historia de Colombia te recomiendo estos dos libros 📚
Colombia una nación a pesar de sí misma de David Bushnell
Historia de Colombia y sus oligarquías de Antonio Caballero
Las “pruebas” de fraude que ha presentado @petrogustavo son penosas.
En toda elección hay inconsistencias entre el preconteo y el escrutinio. Justo para corregirlas existe el proceso.
Llegó el momento de reconocer los resultados y de empezar una transición democrática y seria.
En su plan de gobierno hace cuatro años tenías esto señor presidente @petrogustavo No es hora de aceptar los mandatos ciudadanos? Aunque no nos guste los resultados, debemos respetar al diferente…
Colombia eligió hoy presidente a Abelardo De la Espriella, felicitaciones. El resultado de la votación deja en claro una realidad indiscutible: Colombia está profundamente dividida. Reconocer y aceptar esta realidad es la primera gran responsabilidad que tiene el presidente electo.
Es el momento de la serenidad de los líderes, empezando por el presidente Petro, para convocar a la sensatez y evitar que la división se traduzca en violencia. Es también responsabilidad de todos nosotros desarmar los espíritus. El camino de la reconciliación tiene que comenzar esta noche.
Señores que viven en la localidad de Engativa, sale uno a correr por la 63 o como muchos conocen la Mutis, la cual fue terminada y quedó muy bonita y no puede ser que saquen cualquier tipo de escombros y basuras a través de esta vía. Coloquen multas señores de @Bogota
Así cerró hoy la Bolsa de Valores de Colombia
👉Al cielo ISA, nuevo máximo histórico
👉Ecopetrol a precio de junio 2022, cuando Petro ganó para destruirla (no pudo)
👉Sector financiero al alza
FIRMES CON EL TIGRE 🐯
Si Cristo viniera hoy encerraría a los sinvergüenzas mercaderes de la FIFA a rejo limpio. 48 equipos, hidratación, alianza inmoral con Yrump. Son impresentables, de Infantino para abajo.
#RecomiendoLeer a Alejandra Torrijos en @Casa_Macondo: "agarré el subte. Esta semana volvió a aumentar. Hace 3 años pagaba 80 pesos, hoy pago mil quinientos. Un mil setecientos setenta y cinco por ciento más. NO SÉ DE QUÉ INFLACIÓN CONTROLADA HABLA MILEI". https://t.co/B6d4YPRdcd
A una semana de la segunda vuelta todo apunta hacia un triunfo de la forma sobre el fondo.
Es miope no reconocer que el marketing político de la campaña de @ABDELAESPRIELLA ha sido impecable. Crearon un producto publicitario aspiracional, de fácil recordación y digestión, muy eficaz para la era digital.
Mientras tanto, @IvanCepedaCast ha hecho un gran esfuerzo por el fondo, escribiendo y leyendo todos sus discursos y alejado de la frivolidad de la publicidad, quedándose en extensos comunicados y denuncias judiciales. Quizás la falta más grave fue centrar su mensaje solo en las reivindicaciones históricas de la izquierda, descuidando por completo las aspiraciones de la clase media urbana que sí conquistó su rival.
En realidad pocos colombianos sabemos que hay detrás de la máscara del superhéroe criollo. Si gana, lo conoceremos realmente y probablemente a un alto costo.
Antonio Caballero no era un columnista sino un profeta:
PETRO: TEORÍA Y PRÁCTICA.
Por Antonio Caballero, Antonio Caballero
19 de mayo de 2018
Lo malo del candidato presidencial Gustavo Petro no es su programa, que es probablemente el más atractivo –o el que a mí más me atrae– aunque no el más serio: es un programa para cuarenta años de gobierno, y lo único que han tenido de bueno los gobiernos en Colombia es que por lo general han durado poco tiempo. Los más largos –el de Santos, el de Uribe, o el de Núñez por interpuestas personas en el siglo XIX– han sido más dañinos. Lo que no me gusta de Petro es su manera de ser. Petro es Petro. Y eso es lo malo que tiene Petro, un político megalómano que de sí mismo habla en una admirativa y mayestática tercera persona.
Lo malo de Petro no es su teoría: sino su práctica. La que le conocimos en sus años de alcalde de Bogotá, de ineptitud y de rencor, de caprichos despóticos y de autosatisfacción desmesurada. Su arrogancia, su prepotencia. Su personalidad paranoica de caudillo providencial, mesiánico, señalado por el Destino para salvar no solo al pueblo de Colombia de sus corruptas clases dominantes sino al planeta Tierra de su destrucción y a la especie humana de su extinción. Sus iniciativas de gobierno, que no eran populistas, como dicen, sino simplemente demagógicas: el arbitrario cierre de la plaza de toros bajo pretextos caricaturescos de “lucha de estratos” entre ricos y pobres; la compra de los inservibles camiones de basuras de segunda mano sin licitación ni consulta. Casi no lo conozco personalmente, pese a haber tenido durante tres años bajo su alcaldía un programa de televisión en Canal Capital; pero sé de su incapacidad para tener o conservar amigos: lo han denunciado como tramposo y desleal sus compañeros del M-19 (Antonio Navarro, Daniel García Peña), y los del Polo Democrático (Carlos Gaviria, Jorge Robledo, Clara López), que se sintieron todos engañados por él en su voraz ambición personalista. Reclamándose del pueblo, por supuesto, como es lo propio de los demagogos.
Fue, eso sí, un gran parlamentario, que hizo en el Senado magníficos debates de denuncia y de control político. Sabe hablar. Por eso es también el más hábil y el mejor de los candidatos en los debates televisados, tanto en las respuestas como en las propuestas. Pero es que encarnadas en su persona no creo en esas propuestas: no me parece que Gustavo Petro sea una buena persona, sincera y franca. Más bien lo veo como una mala persona, aunque se haya engalanado –de raponazo– con el indecente autoelogio de proclamar que sus candidatos al Congreso representan “la decencia”. No le creo ni “el amor” de que tanto habla. Ni “el saber” que pretende transmitir. Ni “la humanidad” que campea en los nombres de sus campañas. Todo eso me parece ficticio e impostado. Petro no inspira confianza.
Lo hizo mártir el procurador Ordóñez al destituirlo arbitrariamente de la alcaldía: un fanático a cuya elección por el Congreso él mismo había contribuido persuadiendo a sus colegas del Polo de que votar por tan conspicuo representante de la extrema derecha demostraba que el Polo no era de izquierda. Y en su caso personal es cierto que no lo era: aunque se pretenda de izquierda, Petro tiene un temperamento autoritario, inocultablemente de derechas, inspirado en el “cesarismo democrático” que inventó un intelectual lagarto en Venezuela para justificar la larga tiranía de Juan Vicente Gómez, y que copiaron luego Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en nombre, por supuesto, del pueblo. Y así lo confirma su anunciada convocatoria de una Asamblea Constituyente si gana las elecciones. Como las que han convocado todos los aspirantes a dictadores que ha tenido Colombia: Bolívar, Mosquera, Núñez, Reyes, Gómez, Rojas. Porque Petro gusta de equipararse con los mártires: en sus discursos del balcón de la alcaldía se comparaba con Sucre, Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán; y ahora clama en las plazas: “Todo candidato que no es de la clase política tradicional ha sido asesinado. No hay excepciones”. Pero se parece más a su tocayo el general Gustavo Rojas Pinilla, golpista dictador y jefe de la Anapo, de cuya pintoresca y demagógica “dialéctica de la yuca” copia su propia “dialéctica del aguacate”.
Me sucede a mí con Petro lo mismo que le pasaba hace un siglo largo a don Miguel Antonio Caro, que lo resumía así: “De los liberales me apartan las ideas. Y de los conservadores las personas”.