En México hay familias que lo han perdido todo.
Han vendido su patrimonio y se han endeudado intentando conseguir medicamentos que aún no llegan a los hospitales.
Mientras tanto, viven su propia batalla, solos, abandonados por un gobierno que los dejó a su suerte.
Sería un honor ver que quienes dicen defender al pueblo también dejan sus descansos para pelear por ellos.
Pero parece que no… porque cuando se trata de estas familias, el pueblo que se queda en casa simplemente no importa.
La resistencia sigue de pie !