La sonrisa de Rocío Monasterio. Esa sonrisa esclavista. Esa sonrisa y ese hablar lento de pija propietaria a la que la vida –y el trabajo ajeno– le ha dado todo.
Solo hace seis años de esto.
Todo va muy rápido. ¿Demasiado?
La política se ha convertido en una trituradora. Y diría que eso no es una buena noticia. Deberíamos reflexionar también los medios sobre ello.
Manchester frente al mar (Kenneth Lonergan, 2016).
Otra historia sobre crisis existenciales, pero con las cosas muy claras. No cae en ningún momento en clichés o sentimentalismos; es dura, contenida y real, y esa sobriedad constante es precisamente lo que consigue emocionar.
Bojack Horseman (Raphael Bob-Waksberg, 2014-2020).
Una antigua estrella de la televisión que anda sin rumbo por la vida en una crisis continua. Puro existencialismo. Mezcla de drama/humor llevada hasta el extremo, intentando subvertir las expectativas SIEMPRE. Pincha hondo.