-Papá, ¿tan bueno era Nadal en tierra batida?
-Muchísimo, hijo, no se ha visto nunca nada igual.
-¿Tan difícil era ganarle un partido?
-Los rivales celebraban ganarle un simple punto, hijo. Era una locura.
La mentalidad de Rafa Nadal definida en este diálogo con su tío Toni cuando, en el Australian Open 2011, le aconsejó que abandonara el partido por una lesión.