El nivel intelctual de estos presidentes derechistas que están llegando a los gobiernos en América Latina es bajísimo. Son personajes muy limitados. Hasta rozar lo vulgar. Pero bueno, precisamente por eso los han puesto ahí.
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Hilo random del día: todo el mundo asustado porque un ingeniero dice que la IA nos puede matar "a finales de la década". Mientras tanto, 7 de los 9 límites planetarios del planeta YA están sobrepasados. Ahora mismo. Hoy. Vamos a hablar de prioridades. 🧵😅
Nos quitaron las tarjetas de memoria y nos hicieron pagar por almacenamiento. Nos quitaron los CD y DVD y nos hicieron pagar por streaming. Nos quitaron el software que podías comprar una vez y lo convirtieron en una suscripción mensual. Nos quitaron la propiedad, la conveniencia y básicamente todo lo que solía ser una compra única… y luego, de alguna manera, nos hicieron pagar por ello todos los meses.
¿Qué tan insuficientes han sido tantas democracias en América para que un puñado de matones en el poder haya convencido a tantos humanos de que defender “derechos humanos” es una tontería progre?
Increíble que ahora todo hace daño, que el aceite, que la leche, que bañarse todos los días, que dormir del lado derecho, todo es malo excepto trabajar 8 horas al día, 5 días a la semana. Eso sigue siendo buenísimo.
El vicepresidente de Trump, convertido al catolicismo hace apenas 6 años, le dice al Papa, quien es doctor en teología y derecho canónico, que debe estudiar más la teología...Insisto: estamos viviendo el momento más idiota de la historia humana. Lo cual es una paradoja en sí.
Cuando te sientas estupido, recuerda que María Corina Machado le regaló su Premio Nobel de la Paz al tipo que hoy amenaza con destruir con bombas nucleares una civilización entera…
¿Cómo es que ya estamos en 2026 y nadie ha encontrado una explicación convincente de por qué los celulares nunca aparecen en nuestros sueños si los usamos varias horas al día?
Nunca quise hijos.
Tengo 41 años.
Vida tranquila.
Trabajo estable.
Tiempo para mí.
Salía con Laura desde hacía un año.
Ella sí tenía un hijo.
Tomás.
8 años.
Al principio mantuve distancia.
Era amable.
Respetuoso.
Pero lejano.
No quería encariñarme.
Si la relación fallaba… dolería menos.
Tomás intentaba acercarse.
—¿Quieres ver cómo dibujo?
—¿Jugamos un rato?
—¿Vienes a mi partido?
Yo siempre tenía una excusa.
Trabajo.
Cansancio.
“Después”.
Una noche Laura recibió una llamada.
Accidente de tránsito.
Grave.
Hospital.
Cirugía.
Urgente.
Tomás y yo nos quedamos solos en la sala de espera.
Silencio largo.
Hasta que me tomó la mano.
—¿Mi mamá se va a morir?
Sentí algo romperse por dentro.
—No —le dije—. Estoy aquí contigo.
Fueron horas eternas.
Máquinas sonando.
Pasos rápidos.
Miradas vacías.
Laura sobrevivió.
Pero la recuperación fue lenta.
Meses.
Yo empecé a encargarme de todo.
Desayunos.
Tareas.
Uniformes.
Cuentos antes de dormir.
Sin darme cuenta, dejé de ser “el novio de mamá”.
Un domingo, en un acto del colegio, dijeron:
—Que pasen los padres.
Tomás me miró.
Dudó.
Luego me agarró fuerte la mano.
—Ven, papá.
No corregí nada.
No expliqué nada.
Solo caminé con él.
A veces la gente pregunta si quiero tener hijos “de verdad”.
Yo siempre sonrío.
Porque entendí algo que nadie me enseñó:
La paternidad no empieza en la sangre.
Empieza en el momento en que alguien pequeño
confía en que no lo vas a soltar.
@yovsgh Coincido, lo mismo cuando alguno de mis seres queridos me da la “ bendición” , soy ateo hace más de 30 años, pero no tan estu9ido como para no entender que me está deseando que su creencia más poderosa y en quien cree ( yo no) me cuide.
Solo es AMOR.