Esta escena fue, sin duda, uno de los combates de dragones más impresionantes de toda la franquicia… pero también uno de los más difíciles de ver.
Sentí una desesperación enorme al ver a Syrax en el suelo, con la mandíbula de Robaovejas aferrada a su cuello. Pero lo que más me impactó fue ver a Caraxes abalanzarse contra él, contra ese dragón salvaje confundido y desorientado, como si aquel fuera su final.
Ese momento en el que Robaovejas rugió cuando se llevaron a Rhaena fue desgarrador. Él no entiende lo que está ocurriendo. No entiende por qué, de repente, le arrebatan a la niña con la que había creado un vínculo, ni mucho menos por qué otros dragones como él están atacándolo de una forma tan salvaje.
Y creo que ahí está una de las grandes virtudes de la serie. Al haberse alejado un poco del libro, consiguió que sintiéramos una incertidumbre real. Que cualquier dragón o personaje pudiera caer en cualquier momento. Y esa sensación hizo que la batalla fuera todavía más intensa, emocionante y dolorosa.
Si he sufrido así con esta escena, no quiero ni imaginar cómo será cuando lleguemos a lo de Pozo Dragón en la última temporada.
Y sed sinceros… ¿vosotros también temisteis por la muerte de algún dragón o personaje durante esta escena?
#HouseOfTheDragon