Decía el General Perón, en su enorme sabiduría de criollo bien nacido: “La economía nunca ha sido libre, o la controla el Estado en beneficio del pueblo o lo hacen los grandes consorcios en perjuicio de éste”.
Los grandes consorcios son lo que hoy llamamos las corporaciones. Como las petroleras, por ejemplo.
Entonces los liberales libertarios vinieron a traer en efecto la libertad, pero no para el pueblo. La libertad es para que las corporaciones hagan lo que quieran.
Aquí nosotros contemplamos y comprendemos todas las razones de los votantes de Milei, todas. Sabemos que el albertismo fue una catástrofe, que hizo desastres en nombre del “cuidado de la salud” durante el coronavirus, sabemos que fue un régimen muy cínico.
Lo sabemos y de hecho lo empezamos a denunciar a mediados de 2020, a pocos meses de iniciarse ese régimen. Nos dimos cuenta de que Alberto Fernández había venido a joder al pueblo y pusimos el grito en el cielo.
Muchos de los “nuestros” nos llamaron “ traidores” por ello y nos hicieron la cruz. Ahí está todo el archivo acá y en Facebook para revisar, si a Ud. le gusta hacerlo.
Lo que no vamos a contemplar es la idiotez y el cornudismo. Si con la evidencia de que Milei nos vino a liquidar a la vista lo siguen apoyando solo para llevarles la contra a los “kukas”, entonces no quedará otra que concluir lo obvio ululante: son “kukas” en espejo.
Los “kukas” defendieron lo indefendible hasta 2023, lo defendieron a Alberto Fernández cuando ya era evidente que Alberto Fernández estaba dejando un tendal. ¿Por qué lo hicieron? Pues para no darles la razón a los “globertos”.
Los “globertos”, por cierto, en su momento hicieron lo mismo, defendieron a Macri cuando ya era evidente que Macri era un delincuente. Y lo hicieron también para no darles la razón a los “kukas”.
¿Hasta cuándo piensan seguir con ese jueguito histérico de porfiados y caprichosos? ¿No se percatan de que eso es lo que los dirigentes necesitan para seguir destruyendo al pueblo? Mientras tengan una parte de la sociedad apoyándolos, ellos nos van a seguir atropellando.
Nada, llámese Macri, Fernández, Milei o Massa a un dirigente no hay que darle nada si ese dirigente hace el mal. Hay que pararse de manos y exigir que haga el bien o que se vaya.
Somos lo de abajo y tenemos que ir unidos por los de arriba, no apañarlos en sus maldades contra nosotros mismos con el solo fin de no darle la razón al que tenemos al lado.
Basta de cornudismo consciente en la política, basta de ser otarios de los dirigentes. La ideología es veneno.
Al final nos quieren divididos, para que nos odiemos entre nosotrxs y no que sea los de abajo encontra de los de arriba. El gobierno de AF fue una mierda, tibio. Y milei en 5 dias nos devaluo un 150%. De mal en peor y aca discutiendo con giles por giladas. Te extraño nestor!
De todas las medidas que anunció, no hay ni un mínimo esfuerzo para las clases altas, vieron? Los únicos sacrificios lo tienen que hacer la clase media y trabajadora, vieron? No les hace ni un poco de ruido, pelotudos de re mierda?
Alguno se pregunta cómo se explica que Milei haya dicho en su discurso inaugural que muchos argentinos serán carneados en los próximos meses y, lejos de ser linchado por la multitud en la plaza por decirlo, haya sido aplaudido.
“Todos Uds. morirán”, gritaba Milei. Y lo aplaudían a rabiar los futuros fiambres.
La explicación no es compleja, es una simple cuestión de sustitución. En Argentina hace rato han reemplazado la política de representación por la política identitaria.
Eso significa que hoy los de a pie no se enrolan como militantes y simpatizantes de un proyecto político porque dicho proyecto representa sus intereses objetivos, no es así. Hoy uno se identifica exclusivamente con los símbolos del proyecto político.
Y en consecuencia ignora los contenidos del proyecto, por supuesto. Los mileístas no están interesados en las políticas de Milei, solo en que Milei gane y los demás pierdan. Son mileístas identitarios.
¿Eso empezó con Milei? Claro que no, el kirchnerismo en un determinado momento de su desarrollo (tal vez en 2008, al calor de la 125) se volvió identitario. Y a partir de allí la política argentina iba a ser toda así.
En un principio los identitarios eran los menos. La mayoría de los kirchneristas estaba realmente interesada en el proyecto de país, en la lucha contra las corporaciones, contra los buitres, en la reivindicación de la soberanía nacional, etc.
Los que tengan algunos añitos de más van a recordar las consignas de esa época, como “patria o corporaciones”. Eso era representación de intereses colectivos.
Pero después todo eso fue perdiendo fuerza y un buen día, probablemente después de las elecciones de 2013, el kirchnerismo abrazó de lleno lo identitario. Hasta que terminó siendo básicamente solo eso. Es decir, dejó de tener un proyecto político, un programa.
Y como la identidad de un grupo es sólo de ese grupo, lo más natural es que los demás grupos se asocien por simple oposición con identidades opuestas a esa. Es aquello de la dialéctica, la tesis y la antítesis, afirmación y negación, etc.
Entonces, por ejemplo, el kirchnerismo optó por ser pañueludo verde y automáticamente los pañueludos celestes van a ser mileístas por simple oposición. A ninguno le interesa la cosa en sí, solo plantarse de un lado de la grieta y oponerse a los gritos al identitario de enfrente.
Y así con todo. Si el kirchnerismo es identitario del “Estado presente”, los mileístas van ser identitarios de la supresión del Estado, aunque la consecuencia objetiva de esa supresión sea la supresión social de los propios mileístas.
El identitario no entiende lo que apoya y eso es todo. Los kirchneristas no entendieron que se estaban enterrando al apoyar las maldades de Alberto Fernández y los mileístas tampoco entienden que la van a tener adentro por apoyar las maldades de Milei.
Y lo mismo puede decirse de los macristas, claro.
La conclusión es que la política no representa a nadie y los dirigentes están chochos, porque pueden sentarse ahí a darse la gran vida con el dinero público sin tener la obligación de trabajar en representación de los intereses del pueblo. Lo único que tienen que hacer es simular grieta.
Mientras eso siga así es al divino botón discutir el supuesto color ideológico del títere. La democracia del demos y el cratos, del gobierno del pueblo, es una entelequia.
A partir del 10 de diciembre no se gasta más de lo que se recaude. Y se recorta donde se tenga que recortar (incluso los aguinaldos). Porque la gente votó ajuste. Clarísimo @JMilei.