No es admisible que diez meses después de la tragedia de Adamuz no conozcamos todavía las causas, no se hayan depurado responsabilidades y no se hayan tomado medidas para evitar nuevos accidentes en unas vías cada vez más inseguras. Y en menos de un año otro accidente con víctimas mortales. Semejante grado de despreocupación y negligencia hacia los ciudadanos, repito, no es admisible.