deja de seguir a la gente que no te aporta nada, evita tener siempre la razón, aprende a escuchar, invierte en ti mismo, di más veces “te quiero”, disfruta de buen cine, lee, sal a caminar y deja el móvil en casa, come sano, practica un deporte, se sincero, cumple siempre tu palabra, ayuda a la gente, pide menos, da más, elimina el ego, sigue tu instinto, no critiques, no odies, habla con respeto, exige respeto, pide perdón, evita el fomo, no fuerces nada, da las gracias, se tú mismo sin temor a ser igual ni tampoco diferente, valora tu tiempo, el “no” no es para siempre, el “si” tampoco, sigue intentándolo, lo que hagas hazlo de la mejor manera posible, se un gran amigo, no tengas miedo a fallar, falla, falla de nuevo, se autocrítico, ama, permite que te amen, disfruta de la felicidad, acepta el dolor, quédate con lo bueno, aprende de lo malo…
es lo más sincero que os puedo decir
os quiero mucho
feliz 2026 ❤️
la vida cuando aceptas q eres un nostálgico de mierda y q nadie te extrañara nunca como tu los extrañas a ellos xq nada de eso existe ahora
https://t.co/DhIHfMtuov
Toda mi vida ha estado marcada por la angustia, pero también por la convicción secreta de que yo mismo podía llegar a vencerla. Me equivoqué.
Busqué encontrarme mejor a través de conocer gente maravillosa pero seguía triste por dentro.
Busqué ese bienestar en la ejecución de mis pasiones y en la eterna persecución de mis objetivos. Disfruté de ello pero seguía sintiéndome enfermo y vacío.
Probé deportes, viajar, festivales, escribir, tatuarme el cuerpo entero, terapia psicológica, desarrollo personal, meditación, dietas, pintar y un largo etcétera de experiencias que me hicieron conocerme mejor pero nunca llegaron a paliar ese profundo pesar que padecía desde que tengo uso de razón.
Lo que todas esas cosas tenían en común era que yo esperaba algo de ellas y buscaba volcar mi personalidad — con sus frustraciones e idealizaciones — en aquel objeto donde yo proyectaba mi interés en ese momento.
No fue hasta que tuve un sueño en el que Dios me amaba y yo lo amaba a Él en un ciclo eterno de serenidad y bienestar completamente inexplicable y abrumador cuando empecé a intuir que quizás lo que buscaba estaba en Él y no en mí.
Decidí empezar a abandonar paulatinamente todos mis delirios, mis idealizaciones, anhelos, expectativas y fijaciones con la intención de confiar en que ese Dios hiciese su voluntad en mí y ver así si mi hipótesis era cierta o solo me estaba volviendo loco.
Es difícil abandonar parte de lo que has sido siempre porque nada te garantiza "éxito" en aquello en lo que te acabarás convirtiendo. Pero, por desgracia o por fortuna, ese es el único camino.
La mayoría de nosotros no estamos contentos del todo con lo que somos y muchos vivimos por y para nosotros mismos. "Yo quiero, a mí me gustaría, me merezco, ojalá que..." Ese ciclo de auto-importancia constante solo lleva hacia el deterioro espiritual y al hastío por la vida.
No quiero convenceros de nada. Más bien necesito contar esto porque me brota del corazón y considero que hay gente que también sigue buscando a Dios en los lugares donde precisamente no está y siguen queriendo convencerse de que solo a través de ellos mismos pueden encontrar la "felicidad".
Solo puedo deciros, a todas esas personas, que hay esperanza y que el cambio empieza siempre desde un acto de humildad. Deja de pensar en ti, deja de creer que puedes hacer el trabajo de Dios y deja que Dios haga su trabajo en ti.
No os podéis imaginar lo que ha cambiado mi vida desde que conseguí ser lo suficientemente humilde como para arrodillarme ante el Padre y decirle que por favor me vaciase por completo para abandonar todo aquello que nunca quise ser y convertirme en lo que Él siempre ha querido que yo sea.
Sé que a muchos esto os puede sonar delirante, extraño o directamente desagradable y lo "peor" es que ahora lo entiendo y lo respeto. Lo entiendo perfectamente y no pretendo nada en concreto: ni convenceros, ni que me entendáis vosotros a mí y mucho menos que respetéis nada de lo que digo.
Lo único que os puedo contar es que he pasado de vivir en la inmundicia psicológica a despertarme cada día y sentir tanto amor — ya desde primera hora de la mañana — que no puedo hacer otra cosa que no sea devolverlo.
Siento que podría morir mañana y todo sería perfecto. Siento que nada es más importante que amar a Dios por encima de todas las cosas y así poder, consecuentemente, amar todo lo demás.
Tampoco me creo más que nadie por contaros esto. Simplemente soy un afortunado como muchos otros.
Nos han convencido de que "Dios no es importante" o incluso de que "no existe" y hemos sustituido lo divino por falsos ídolos como el dinero, la validación externa, las experiencias extremas, el New Age, los identitarismos, la política o el deporte.
Ninguno de esos falsos ídolos puede sustituir el amor, la esperanza y la serenidad que Dios tiene preparado para ti. Solo tienes que abrir un poco la puerta y dejar que entre la luz. Él hará el resto.
Gracias por leerme.
Aprovecho para deciros que el 29 de octubre estaré hablando de este tipo de cosas en la Sala Kinépolis en Madrid 👉 https://t.co/cmn1IkAbTS junto con otros 5 ponentes. Va a ser una oportunidad enorme de hacer comunidad y escuchar charlas sobre filosofía, psicología, medicina, identidad y, por supuesto, Dios.
Un abrazo y feliz domingo.