La gente tiene que tener un lugar adonde pueda ir y ser sanada, y donde aprenda a tratar con sus heridas, traumas y adicciones; de otra manera, solo estamos entrenando personas para el ministerio de la religiosidad.
Qué asombroso tuvo que ser oír las palabras de Jesús: tampoco yo te condeno, proviniendo de quien estaba libre de pecado y era la única persona allí con autoridad para tirar piedras, pero no lo hizo.
Comprender la escritura no se trata solo de algo intelectual para pastores y teólogos, sino que está directamente relacionado a nuestro amor con el Señor Jesucristo, quién dijo que, quién lo ama, conoce y obedece su palabra
Dios se acerca a las personas enredadas en la esclavitud que están llenas de ira y han perdido la esperanza, aquellos que pensaban que eran suficientemente fuertes e inteligentes para hacer lo que quieren, pero ahora están destruidos y heridos. GRACIAS DIOS.
Señor, todo lo que en realidad quiero es seguirte; por consiguiente, no puedo fracasar. ¡No tengo absolutamente nada que perder! Un hombre que se da cuenta de ello nunca se hundirá. Su integridad nose derrumbara bajo presión.
¿Quién dijo que Dios ha terminado contigo? Nosotros podemos darnos por vencidos, pero Dios no se da por vencido con nosotros. El final es cuando Dios dice que es el final. Y en su palabra dice que al final el completará su obra en nosotros.
Señor, oro por el año que tengo por delante. Por favor ayúdame a transitar contigo el camino de paz, con mi cabeza en alto, confiando en que suplirás todo lo necesario para cada día.
Entrégate por completo a aquello a lo que Dios te ha llamado. Por causa de la resurrección, puedes mantenerte firme y saber que tu trabajo en el Señor no es en vano.
El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley. ¡Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!
Señor, oro para que hagas brillar Tu lámpara en mi corazón y para que escudriñes lo más recóndito de mi ser. Gracias por el don del perdón, la libertad y la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.