lado.
———Vas a tener que acomodarte. ¿Te presto una pijama?
Dejando el fajo de wones a un lado, camina hacia el ropero destartalado, extrajo una playera y unos shorts flojos, lanzándolos a su huésped.
Los días habían adoptado la costumbre de terminar así. Trippie y Slash encerrados en la misma habitación. Un espacio tan reducido que se volvía valioso gracias a la simple compañía del otro.
Concentrado en lo suyo, el camello organizaba el dinero meticulosamente, repartiendo »
————— Tu rata me está acosando.
Slash estaba, nada más y nada menos, que acostado en la cama de Trippie, mientras dicha mascota se quejaba sonoramente cada vez que quería removerla de arriba suyo. ¿Acaso se comportaban como los gatos o por qué se mostraba tan apegada? +
los fajos en distintos sobres. Entre conteo y conteo, desviaba la atención hacia su mascota y su confidente.
———Garbanzo es muy mimoso. Y es fanático de las pijamadas.
Aquello era una mentira improvisada, fue un recurso desesperado para garantizar que Akarin se quedaría a su »
propio postre en la boca, rehusándose a escuchar cualquier queja. ¿Era esa la peculiar manera que tenían ambos de flirtear?
——— Dormiremos juntos.———sentencia.———No pasa nada.
El traficante estuvo a punto de dejarse mecer por el sueño gracias a la sutileza de esos masajes, sin embargo, las palabras
lo traen de vuelta a la realidad en un arrullo bruto.
———¿Solo mi rata y tú? ———inquiere, fingiendo una ligera indignación. Trippie también merecía »
rosados? Los recuerdos lo invaden de una infancia donde se quedaba embobado observando al niño de piel acaramelada, justo como lo estaba haciendo ahora.
————— Dormiría en el piso si me lo pidieras.
incredulidad quedaron para el final, justo cuando el delirio de Slash obliga al más joven a soltar una carcajada, doblándose sobre sí mismo mientras negaba repetidamente con la cabeza. Al final, su único recurso para frenar semejantes disparates fue meterle una cucharada del »