Marido siempre me deja el mate preparado en la cocina para que, cuando me despierte, solo tenga que calentar el agua. Se fue unos días por laburo y recién caí en que cada mañana me dice "te amo" sin hablarme.
Nunca nos subestimó. Nos habló en lunfardo de cosas complejas y con palabras pretenciosas contó secuencias de esquina. Hizo bailar a los filósofos y leer a los ladrones.
Siempre me llamó la atención que mi papá, que abandonó la escuela primaria en el segundo año, sea una de las personas más cultas que conozco. Me acaba de mandar este mensaje: