Nos dijeron que a este barrio en Bangladesh teníamos que entrar con Policía. No porque fuera peligroso, sino porque son tan fanáticos de Argentina que la situación se podía desbordar.
El final es todo piel de gallina 🇧🇩🇦🇷❤️
No desperdicien ni un solo segundo de su vida haciéndole caso a críticas y comentarios de personas que ni siquiera te conocen y saben lo que tienes en tu corazón.
No desperdicien energía en cosas del pasado, eso no se puede cambiar y del pasado podemos aprender.
Y nadie sabe lo que va a pasar mañana, entonces, lo único que podemos hacer es aprovechar esto. Lo que tenemos ahora.
Y como dice la canción: mientras uno esté vivo, uno debe amar lo más que pueda.
Ha partido la Puma Rupestre. Símbolo del parque Torres del Paine.
Ayer todavía estaba ahí, recostada bajo árboles , con esa mirada profunda que parecía contener todos los inviernos de la Patagonia.
Hoy el viento sopló más helado y ya no respondió.
En un momento se desplomó, inmóvil, como si la tierra misma la hubiera llamado para recostarse por última vez en su regazo.
Su cuerpo contaba sin palabras: la primera presa cazada sola siendo apenas una adolescente, las noches sorteando avalanchas, los cachorros que sacó adelante contra todo pronóstico.
No era “un puma”.
Era Rupestre.
La que cruzaba ríos helados con la cabeza en alto.
La que enseñó a sus crías a saltar alambrados sin rozarlos.
La que varias veces miró fijo desde la ladera, como diciendo: “Esta soy yo y este es mi hogar”.
Hoy la Patagonia está un poco más huérfana.
Un silencio nuevo donde antes había respiración y huellas grandes.
Que esta despedida no sea solo dolor.
Que sea memoria y compromiso.
Porque cada puma que se va nos recuerda con crudeza:
no estamos perdiendo solo animales.
Estamos perdiendo la posibilidad de que aún existan lugares donde la vida salvaje pueda ser, sin pedir permiso.
Amar a la Patagonia no es solo contemplarla en fotos.
Es defenderla. Dejarle espacio. Valorarla de verdad.
Nuestra especie solo seguirá siendo posible mientras queden especies como Rupestre.
Descansa entre los bosques y las piedras que tanto cuidaste, vieja amiga.
Y ojalá los que quedamos sepamos honrarte como corresponde:
amando, valorando y luchando por conservar estos ecosistemas frágiles y hermosos.
Por la Patagonia.
Por el planeta.
Por nosotros mismos.
muchas gracias por compartir este homenaje a tan bella Rupestre
Gran foto de Cristina Harboe