Hay heridas que no se ven.
Perder a un hijo o a una hija no es algo que “superes”. Aprendes a sobrevivir como puedes. Cambias, dejas de ser el mismo. Con los años llegan síntomas que mucha gente no entiende: ansiedad, insomnio, problemas de memoria, dolores físicos, ataques de tristeza repentinos, hipervigilancia, agotamiento emocional y una sensación de vacío que nunca desaparece del todo. Personalmente me despierto 5 veces cada noche. Tengo pérdidas de memoria. Puedo empezar a llorar en cualquier momento de forma incontrolada. Cuando veo niñas adolescentes con la edad que murió Kira unos 15 años me vengo abajo. Me dio un ataque epiléptico sin tener epilepsia. Dos desmayos con ingreso en urgencias., etc.
Y cuando era tu hija única, el golpe todavía es más profundo. Porque no solo pierdes a una persona. Pierdes una parte de tu vida, de tu hogar, de tu presente y también del futuro que imaginabas junto a ella.
Muchas veces te ven sonreír, trabajar o seguir adelante y creen que estás bien. Pero la realidad es que hay dolores que no se curan. Solo aprendes a convivir con ellos cada día. No, nunca estaré bien, lo sé, pero me queda mucho por hacer.
Kira te quiero siempre. ❤️🥺💓🥰
#StopBullyingForKira #duelo #perdidadeunhijo #empatia #resiliencia #KiraLópez #AcosoEscolar #Bullying #SaludMental #Trencats
Asquerosa tu cara so memo. Tienes la santa cara de soltar esta mierda cuando eres el primero que siempre vota en contra. Quítate ya la tirita de la frente y póntela en el culo, soplagaitas.
Los salarios llevan estancados 30 años mientras ha crecido todo.
El precio de la vivienda, la cesta de la compra, la gasolina, la presión fiscal sobre las familias, los suministros básicos, la deuda pública, la adquisición de un coche...
Y la corrupción. La asquerosa corrupción con la que os hacíais de oro mientras jóvenes, trabajadores y clases medias veían cómo su futuro se iba al carajo.
¡Mentiroso, traidor y corrupto!
🔴 ÚLTIMA HORA| La UCO ha encontrado en casa de Zapatero un collar de macarrones que le hicieron sus hijas por el Día del Padre en 1999. Se investiga si son integrales, lo que supondría un agravante al delito...
@sibius@Adif_es@sindicdegreuges@consumcat Bona tarda, en cas de robatori de coure no s’ofereixen devolucions, ja que és una causa aliena a la responsabilitat de Rodalies.
Hoy 19 de mayo hará cinco años que Kira López López, mi hija, dejó de estar físicamente con nosotros. Cinco años desde aquel día en el que el mundo se detuvo en nuestra casa. Cinco años desde que una niña de solo 15 años, mi niña, se fue demasiado pronto. Y desde entonces, aunque la vida siga para los demás, para nosotros hay una silla vacía, una habitación que duele en la que no pude entrar durante 6 meses, una voz que ya no escuchamos, una risa que seguimos buscando en nuestro corazón. Esos 6 meses perdí 30 kilos, no comía apenas, no tenía ganas de seguir aquí, quedarme sin que ella estuviese me parecía injusto, como me lo parece hoy 5 años después disfrutar de un plato de comida o de una canción, lo haces, pero te viene esa especie de remordimiento que te recuerda que ya nunca serás feliz y que como mucho tendrás esos “instantes de felicidad” pero nada más. Esto no se cura, no se va, se queda contigo siempre.
Yo sueño con ella, que viene a visitarme en sueños. Una vez la vi en mi comedor al despertarme de una siesta, estaba allí, estaba bien y me miraba con paz mientras me decía que esté tranquilo, que ella está bien. Es curioso me lo decía sin mover los labios. Mi psiquiatra me decía que fue una alucinación y que eso suele pasar, pero yo ese día tuve paz. No fue la única vez y todavía hoy me visita en sueños.
Kira era luz. Era una niña buena, sensible, cariñosa, empática. De esas personas que sienten mucho, que se preocupan por los demás, incapaz de hacer daño a otra persona. Tenía sueños, tenía futuro, tenía derecho a crecer, a equivocarse, a reír, a estudiar, a enamorarse, a vivir. Tenía derecho a volver a casa y sentirse segura. Pero Kira sufrió acoso escolar. Y cuando una niña sufre acoso y mal trato docente, no se rompe de golpe. Se va apagando poco a poco. Un comentario, una burla, una humillación, un vacío, un miedo, una lágrima escondida, una noche sin dormir, una sonrisa fingida para que papá y mamá no sufran. Eso también es violencia. El acoso escolar no siempre deja marcas visibles. A veces no hay moratones en la piel, pero sí heridas profundas en el alma. A veces un niño dice “estoy bien” mientras por dentro se está hundiendo. A veces sigue yendo al colegio, sigue haciendo deberes, sigue sonriendo en alguna foto, y nadie imagina el infierno que está viviendo.
La ciencia ha descubierto que el daño psicológico deja marcas en el cerebro igual que lo hace el daño físico. Si esto es así ¿por qué no se castiga uno con la misma severidad que el otro? Y si no ¿por qué no se cambian las cosas? Creo que sus padres hemos conseguido una cosa después de 5 años, lo digo desde la humildad, y es que se hable más del acoso escolar, que se denuncie y que cada vez más personas hagan de altavoz pidiendo una ley contra la violencia en las escuelas. En https://t.co/c7ZowReSWv llevo más de 263.000 firmas. Me decían que batí el record al conseguir 100.000 en una semana, que fue la primera vez que había pasado algo así. Mi lectura era que la sociedad empezaba a despertarse. Por eso hoy se escucha más, se mira mejor, se cree más a los niños, se actúa antes y la prensa publica más sobre el acoso escolar, aunque queda mucho, mucho por hacer. Nos cansamos de denunciar ese acoso escolar en el colegio de Kira, una y otra vez y parecía que lo iban a solucionar, pero no, y ya es tarde, es tarde para mi niña Kira y para toda su familia. El dolor no desaparece, solo cambia de persona. Kira ya no sufre, nosotros sus padres, familia y amigos jamás la olvidaremos. Y desde estas letras os pido a todos que no la olvidéis, ni a ella ni a ninguna ni ninguna que han perdido la vida porque no le permitieron encajar, no le dejaron brillar.
Jamás olvidaré el abrazo que me dio el día anterior a su muerte. Solíamos abrazarnos con frecuencia, pero aquella vez no me soltaba, fue diferente, me decía que me quería que era el mejor papi del mundo. Como le echo de menos. El vacío existencial que te queda es de por vida, no hay nada que superar, no es superable, solo sobrevives por instinto.
Durante estos cinco años he escuchado demasiadas frases frías. Que no se pudo prever. Que no había pruebas suficientes. Que no se puede culpar a nadie. Que son cosas complejas. Que los niños exageran. Que la sociedad ha fallado. Que las familias exageramos. Supimos que en el colegio tenían más casos de bullying pero nunca hacían nada (de esto nos enteramos después de su muerte porque el bullying se tapa). Lo tapan los colegios, la inspección educativa, los padres de victimarios y a veces de víctimas, el bullying es, como dice Bullying sin Fronteras un “asesino silencioso”.
Pero yo no hablo desde un expediente. Hablo desde la habitación de mi hija. Hablo desde el silencio insoportable que queda cuando una niña ya no vuelve a casa. Yo solo quería una cosa, que el colegio me la devolviese cada día como yo se la entregaba, sana y salva, y eso no ocurrió. Hablo desde el dolor de un padre que daría todo lo que tiene, absolutamente todo, por poder abrazarla una vez más y decirle: “Kira, aguanta, estamos aquí, te vamos a proteger”. Daría mi propia vida para que ella siguiese aquí. No lo dudaría ni un segundo. Kira no era un caso. Kira no era una estadística. Kira no era un titular. Kira era mi hija. Y nadie debería tener que aprender a vivir con la ropa de su hija guardada, con sus fotos convertidas en memoria, con sus cumpleaños convertidos en lágrimas, con sus sueños convertidos en lucha.
Este día 19 de mayo, cuando se cumplan cinco años, no solo recordaré a Kira. Volveré a prometerle que su nombre no será borrado. Que su historia no será enterrada. Que su muerte no será utilizada para proteger silencios, reputaciones o instituciones mientras otros niños siguen sufriendo si no al contrario, que servirá como ejemplo para que esto al final deje de repetirse y se trate como algo natural, como cosas de niños, como que ella decidió quitarse la vida. No, un niño, una niña no decide eso, si no que le impulsaron a hacerlo, le quitaron las ganas de vivir, le robaron su autoestima.
A todos los padres y madres les digo: escuchad incluso lo que vuestros hijos no dicen. Preguntad. Insistid. Mirad sus ojos. No penséis nunca que “son cosas de niños”. No creáis que no puede pasar en vuestra familia. No confiéis en el colegio. Yo no lo sabía, pero de alguna manera estaba enviando a mi hija al matadero. No tenéis ni idea de lo que es vivir con eso, no lo podéis imaginar. A los colegios les digo: cada alumno que sufre es vuestra responsabilidad moral. No basta con decir que tenéis protocolos. Hay que aplicarlos desde el principio y sin desidia. Hay que proteger a los niños. Hay que actuar. Hay que ponerse del lado del niño vulnerable, no del silencio cómodo. Y a los niños y niñas que hoy sufren acoso les digo: no estáis solos. Lo que os hacen no es culpa vuestra. No sois débiles. No sois raros. No sois el problema. Pedid ayuda. Gritad si hace falta. Contadlo una y otra vez hasta que alguien os escuche. Niños sois lo mejor del mundo, lo mejor del universo, todos y cada uno de vosotros merecéis ser felices. No sois una generación de cristal, sino al contrario, sois fuertes, muy fuertes.
Cinco años sin ti, Kira. Cinco años echando de menos tu voz, tu cara, tus gestos, tu vida entera. Cinco años preguntándome cómo habría sido verte crecer. Cinco años imaginando la mujer maravillosa en la que te habrías convertido. Cinco años de amor roto. Cinco años de dolor. Cinco años de lucha. Y mientras me queden fuerzas, tu padre seguirá hablando por ti. Porque el acoso escolar no es una broma. No es una etapa. No es un conflicto entre iguales. El acoso escolar destruye. Enferma. Mata. Y lo hace a espaldas de los padres. No te lo ves venir. Y si contar tu historia sirve para que una sola niña aguante un día más, para que un solo padre escuche una señal, para que un solo colegio actúe a tiempo, entonces tu nombre seguirá salvando vidas. Por favor familias, contad que a vuestros hijos e hijas les han acosado, denunciadlo, no lo calléis. Por ti, Kira. Por tu memoria. Por todos los niños que aún pueden ser salvados. Y porque ningún padre debería tener que escribir jamás un texto como este. Ningún padre debería sobrevivir a su hija o hijo.
Escuchad la canción que Annarce creó en honor a mi hija, pues en ella se explica su vida en pocos minutos.
https://t.co/GQwBIXtz0g
Ay pobre, que le han quitado la tradición de ver Eurovisión. Imagina a todas esas familias palestinas a las que Israel les ha quitado LA VIDA.
veo que te saltaste la clase de educación, ética y empatía.
Con personas como tú, así nos va y poco nos pasa.
Llevo viendo Eurovisión con mi madre toda la vida. Hacemos cena en casa, cogemos papel y boli y vamos puntuando cada artista según nuestro criterio. Era una tradición. Pues este PERSONAJE DE MIERDA nos ha quitado ese día porque le ha salido de los putos huevos. NO PARA DE JODER.
Pablo Rodríguez es un joven andaluz que ha sufrido una brutal agresión fascista por 6 neonazis en Granada por vestir una camiseta antifascista. Está hospitalizado. Los nazis estuvieron a punto de matarlo y han reivindicado la agresión con pintadas fascistas.