escribe pizarnik: "Cuando te vea verme, ¿cómo no moriré de deseo realizado? Porque a veces, en la soledad, las ideas sobre los demás son confusas y yo he terminado por creer que también tú miras como yo"
El ser amado es reconocido por el sujeto amoroso como «átopos» (calificación dada a Sócrates por sus interlocutores), es decir, como inclasificable, de una originalidad incesantemente imprevisible.
¿No es preciso ahora, justamente porque lo amo, ocultarle cuánto lo amo? Veo al otro con una doble mirada: a veces lo veo como objeto, a veces como sujeto; vacilo entre la tiranía y la oblación.