@San_7BTW@teller_ts Al fin un comentario consecuente, que ya ni al cabo ni me importa que estén de acuerdo con mi opinión, sino que mínimo respeten sus propios argumentos
@DeinusHispanic Estás muy lobotomizado jajaja
Ni siquiera sabes que es lo woke que buscas odiar.
Absolute Green Lantern es una protagonista de color.
Absolute Wonder Woman tiene una escritura queer.
Tan siquiera sabes que es lo que criticas?
Piñera igual tuvo bajos % y Boric aún cuando tenía el país en la mierda, siempre tuvo al menos un 25% descerebrado que le era fiel, esto solo demuestra que la derecha tiene capacidad de autocrítica, capacidad la cual la izquierda carece y sólo posee voto duro.
CHILE: LA NATALIDAD IMPOSIBLE
Cada cierto tiempo reaparece la alarma. Los titulares anuncian una caída histórica de la natalidad, expertos advierten sobre el envejecimiento de la población y políticos de distintos sectores buscan fórmulas para convencer a los jóvenes de tener hijos. Sin embargo, la pregunta fundamental suele quedar fuera del debate: ¿realmente los jóvenes ya no quieren ser padres o simplemente hemos construido una sociedad donde serlo se ha transformado en un lujo?
Chile atraviesa una transformación demográfica sin precedentes. La tasa de fecundidad ha caído por debajo de un hijo por mujer, una cifra que hace apenas algunas décadas habría parecido inconcebible. No estamos frente a una disminución marginal. Estamos observando uno de los procesos de contracción demográfica más acelerados del planeta. (Instituto Nacional de Estadísticas)
La explicación fácil consiste en atribuir el fenómeno a cambios culturales. Se afirma que las nuevas generaciones son más individualistas, que privilegian el desarrollo profesional, los viajes o la independencia personal. Sin duda, parte de esos factores existe. Pero reducir el fenómeno a una simple preferencia cultural equivale a ignorar la realidad material que enfrentan millones de personas.
La reproducción no es una conducta extraña dentro de la especie humana. Es uno de las pulsiones más universales y persistentes de nuestra historia biológica. Por ello, cuando una sociedad comienza a renunciar masivamente a la maternidad y la paternidad, la primera pregunta no debería ser qué ocurre con las personas, sino qué ocurre con las condiciones bajo las cuales esas personas intentan construir una familia.
La respuesta aparece rápidamente. Chile se ha convertido en el país con —mayor costo relativo de vida— de América Latina. Para una pareja joven, acceder a una vivienda adecuada exige endeudamiento por décadas. Un arriendo en sectores medios consume una proporción creciente de los ingresos familiares. La educación, el transporte, la salud y los cuidados infantiles agregan nuevas capas de presión económica.
En estas condiciones, tener un hijo deja de percibirse como un proyecto de vida y comienza a experimentarse como un riesgo financiero.
La demografía siempre ha respondido a incentivos y restricciones. Las familias no toman decisiones reproductivas en el vacío. Las toman observando sus ingresos, sus perspectivas laborales, el acceso a vivienda y la posibilidad de ofrecer bienestar a sus hijos. Cuando esas variables se deterioran, la natalidad inevitablemente cae.
Por eso resulta llamativo e inaceptable que gran parte del debate público se concentre en la baja natalidad y no en las causas que la producen. Se discuten bonos, campañas comunicacionales y llamados a fortalecer la familia, mientras se evita abordar el problema estructural: el costo de formar una familia en Chile.
La expansión del mundo de las mascotas es, en cierto modo, un síntoma de esta realidad. No porque perros y gatos sustituyan literalmente a los hijos, sino porque representan vínculos afectivos que pueden asumirse con niveles de compromiso económico, emocional y temporal muy inferiores a los que exige la crianza humana.
La verdadera crisis no es que los jóvenes hayan dejado de amar la idea de tener hijos. La verdadera crisis es que una parte creciente de ellos siente que no puede permitirse hacerlo.
Una sociedad que convierte la maternidad y la paternidad en privilegios económicos termina socavando sus propias bases demográficas. No es la naturaleza humana la que está cambiando. Son las condiciones materiales las que están empujando a millones de personas a renunciar a uno de los proyectos más antiguos de nuestra especie.
Quizás ha llegado el momento de comprender que el problema de la natalidad no se resolverá preguntando por qué los jóvenes no tienen hijos. La pregunta correcta es mucho más incómoda: ¿qué clase de sociedad hemos construido para que tenerlos se haya vuelto tan difícil?
@MisColumnas
@CamposAcker117 Pues si te mencioné el original es para decirte que esos elementos no son nuevos y además siempre se han dado de ostias con el KKK y Nazis.
@BerIn_Diaz Haber hijo de puta, ahora falta que me digas que el cine soviético o el puto Watchmen son woke por ser de izquierda, cuando justamente lo woke nace por defender políticas identitarias en desmedro del trabajador
@CamposAcker117 La que defiende la clase obrera en USA es el partido Repúblicano, además Clark Kent originalmente era un periodista hijo de campesinos y Flash también siempre ha sido un hombre común. El gusto de estar mamando gallo
@BnCcero Que la mujer China no abandona a su marida, lo apoya y lo hace más productivo, lo cual es cierto, la mujer China es básicamente un bro, no llora y te hecha la culpa como la occidental
👇Jesse, un youtuber, publicó que su esposa abortó después de saber que el bebé tenía Síndrome de Down. Miles de personas están subiendo fotos de sus hijos con Down para intentar que se arrepientan.
No está funcionando 🫢
Básicamente su cerebro reconoce que la raíz ideológica de sus ideas está en la biblia, eso lleva a que el reconocimiento de patrones de simio que tienen les lleve a decir "Jesús es comunista"
La razón por la que los zurdos creen que Jesús es comunista, es porque las ideas que inspiraron a Marx vienen del idealismo Alemán, el cual tiene fuertes bases protestantes ya que nace con Lutero, por lo que si lees la biblia sin ninguna base teológica, la vas a malentender así.