Se ha generado una muy mala interpretación de la idiosincrasia futbolera uruguaya a partir del fenómeno de las cuatro estrellas en RRSS. El uruguayo siempre es muy celoso de sus expectativas. De hecho para este mundial, la expectativa era pasar la serie. Algo posible con algunos rivales accesibles y en un torneo que clasifican 8 de los 12 terceros a la siguiente fase. Y Uruguay lo hubiera conseguido de no ser por una serie de errores combinados -algunos muy estúpidos en defensa y del golero- que lo dejaron afuera. Ese fue el papelón de Uruguay. Pero nadie piensa que Uruguay está para salir campeón, ni ahora ni en 1950. Uruguay ajusta sus expectativas correctamente. Pero el impulso del bait lleva a comentarios frívolos y equivocados. Pero bueno, es el juego de estos tiempos.
@wakundamm Es malísima, la terminé por el toc de no dejar series por la mitad. Guión malo, actuaciones malas, final que no sorprende. Ni siquiera da para pasar el rato.
Vos, q te compraste la camiseta, que raspaste la olla pa comprar la entrada en las eliminatorias, vos q sacaste un préstamo pa acompañar los partidos con una picada, el lunes, mientras estés cagado del frío en la parada del bondi pa ir a laburar, quiero q te acuerdes de ésto 👇
Los irrelevantes y los campeones
Lo verdaderamente fascinante no es que Uruguay haya quedado afuera del mundial. Lo verdaderamente fascinante es la cantidad de argentinos que parecían estar jugando ese partido con más entusiasmo que el suyo.
Festejaron la eliminación celeste como si hubieran levantado otra copa. Y ahí aparece la pregunta inevitable: ¿qué explica semejante dedicación?
¿Envidia? Difícil, teniendo tres mundiales.
¿Miedo? Tampoco parece.
¿Celos? Sería raro.
Capaz que la explicación es mucho más sencilla: cuando un país de apenas tres millones de habitantes te arruina la estadística cada dos por tres, te gana clásicos, y, a pesar de todo sigue ocupando un lugar gigante en la historia del fútbol... termina viviendo gratis en la cabeza de unos cuantos.
Es curioso. Uruguay ni siquiera necesita jugar para convertirse en tendencia del otro lado del Río de la Plata. Alcanza con perder para que algunos lo celebren como si fuera un campeonato propio.
Hay clásicos que no se juegan. Se habitan. Y parece que, para muchos, Uruguay sigue siendo ese rival que nunca deja de importar.
Porque hay una contradicción bastante divertida. Todo el tiempo repiten que Uruguay es un país chico, insignificante, irrelevante, una provincia rebelde, que no mueve la aguja. Ahora bien... si somos tan poca cosa, ¿por qué están tan pendientes de nosotros? ¿Por qué cada derrota uruguaya se vive como una final? Uno no festeja con semejante pasión la caída de aquello que considera irrelevante. A nadie le preocupa lo que no representa una amenaza. Tal vez el verdadero problema no sea el tamaño de Uruguay, sino el espacio que ocupa en la cabeza de algunos, porque si tu mayor alegría del día es que quedó afuera el vecino... está claro que el eliminado fue el otro, pero el obsesionado sos vos...
@marurosello La explicación es que vio la oportunidad de tener algo de lujo y la tomó. Si no hubiese saltado no le hubiese donado nada a nadie. No hay mucho mas para decir. Pero ningun asesor le va a aconsejar que admita que se mandó tremenda cagada.
“Hoy… hoy.., un día como hoy, este, les quiero decir que yo, en un lugar que habitualmente veía cercano a mi casa y desde mi ventana, gente en la calle, no la estoy viendo !!”, aseguró la senadora mpp Blanca Rodríguez sobre el resultado que percibe de las políticas sociales de este gobierno para la gente en situación de calle. ( sarandí)