Hay que entender que las personas felices y ocupadas, no pierden el tiempo haciéndole mal a los demás. La maldad es para la gente infeliz, frustrada y mediocre.
No hay persona, ni trabajo, ni relación, ni situación que valga lo suficiente como para que pongas en juego tu salud física, mental o emocional. Nada compensa ese desgaste.
Yo soy creyente de las energías de las personas, y que cuando te sacas de encima la gente con mala vibra, todo empieza a salir bien; tengo pruebas y ninguna duda.