Hay que estar agradecidos de la vida que tenemos, la salud que gozamos, el trabajo que hacemos y el amor que compartimos. Siempre. Cada día y cada vez. El resto, si es verdaderamente importante, entonces ya está incluido.
A Aixa (20) la mató su pareja, que había salido de la cárcel en julio. Tenía una perímetral y la chica, un botón antipánico. Nada sirvió, como siempre. Después, el discurso de manual: 'me mandé una cagada'. Una cagada es que se vaya la mano con la sal al cocinar, hijo de mil puta