No tengas hijos si no estás dispuesto a sacrificarte de verdad. No hablo de fotos bonitas, hablo de renunciar a tu comodidad y a tu antiguo yo. Un hijo no es un accesorio, es una vida que depende de ti incluso cuando estás cansado o frustrado. Él no pidió padres ausentes ni heridas sin sanar. Tener hijos es dejar de ser el centro. Si no estás dispuesto a ponerte en segundo plano, no los tengas. Traerlos al mundo y no estar a la altura destruye su autoestima y marca su vida para siempre.
Me eduqué a mi misma al punto de que cada vez que pienso “que feo le queda tal cosa a esa persona” mi mente me responde “y a vos qué te importa lo que la gente haga”