Hay heridas que el tiempo no borra ni cura por completo; simplemente nos enseña a convivir con ellas, a aceptar las ausencias y a seguir adelante llevando con nosotros lo que alguna vez significó mucho.
Todos cargamos con un pasado y con decisiones que, vistas desde el presente, habríamos tomado de otra manera. Nadie es completamente inocente ni completamente culpable, pero cada día nos ofrece la oportunidad de crecer y ser mejores que ayer.
Una noche hermosa colmada de risas y anécdotas, una visita sorpresa, festejos rodeada de amigos y el mejor cierre: en familia. Días así me recuerdan lo afortunada que soy