A esta peña la ponía yo a levantarse del sobre a las 6 d la mañana para ir a varear olivos a 8 grados. Cuando se viera las manos agrietadas y el lumbar como si le hubiese pegado un bocao un doberman se le iban a quitar las tonterías.
Ahora gracias a los activistas climáticos uno no se puede beber un refresco sin cagarse en la puta madre del tapón y su nuevo cordón umbilical de mierda