A veces solo tienes que acostarte en la cama, mirar al techo, hablar con Dios y solo confiar... Confiar que a pesar de que no entiendas nada, a pesar del caos y la ansiedad, solo Dios podrá sanarte y acomodar cada a cosa en su lugar. 🤍
Y de repente llega un año que te pone a prueba, que te enseña lo que no habías aprendido hasta ahora: a frenar, a tener paciencia, a priorizarte y a vivir un día a la vez. Un año que te enseña a ser resiliente y a valorar que un día con salud y amor ya es un gran día.