Me tienes la polla tiesa como perro muerto y solo con palabras no pienso conformarme.
Quiero que abras las piernas y me sientas bien adentro.
Así que dime ya: ¿hoy, mañana o cuándo te voy a estar cogiendo como se debe?.
No sé si salgo de la "confesión" de hoy más ligero o más arrepentido.
Solo sé que el destino abrió dos caminos frente a mí, y ninguno da marcha atrás.
Es un cincuenta y cincuenta, una moneda suspendida en el aire.
Quizá sea una de las apuestas más grandes que he hecho, porque esta vez no puse dinero sobre la mesa, puse el corazón.
Lo más difícil no es reconocer el daño, sino comprender que ese mismo reconocimiento puede revelar que aquello que deseas recuperar quedó fuera de tu alcance. A veces el tormento que creamos en el pasado se convierte en el muro que nos impide regresar
Reintegrarse en la vida de alguien no es sencillo cuando se sabe que alguna vez se amenazó su nobleza; porque la confianza puede reconstruirse, pero nunca vuelve a ser exactamente la misma.
Tu regreso ha traído consigo una belleza tan inmensa como difícil de sostener; has removido mares que creía en calma, y aún estoy aprendiendo a navegar las aguas que despertaste en mí.