Me encanta la teoría de que no nos enamoramos de una ciudad, nos enamoramos de la versión de nosotros que nace cuando estamos lejos de casa, esa versión que aprende a vivir sola, a equivocarse y a crecer.
Cada persona actúa desde su nivel de entendimiento, madurez, inteligencia, empatia y crianza, su problema no es contigo, es con su propio razonamiento.