Abandonar un poco la idea de reciprocidad en los vínculos amorosos, permite tal vez, abrirse a la diferencia, a lo contingente. Esa diferencia desde donde un otro puede y quiere amarnos, que permite el encuentro más allá de la exigencia, más allá de la promesa.
Dolina dice que prefiere ser amado antes que entendido.
Y eso toca algo importante de nombrar, nunca entendemos al otro del todo. Siempre hay un resto, un enigma, algo que no se deja atrapar.
Recalcati insiste en que el otro no se agota en lo que sabemos de él.
Y Julia Kristeva piensa el vínculo como un espacio donde esa diferencia se sostiene.
Entonces, amar no es comprender completamente, es poder alojar lo que no se entiende. Porque hay un momento donde entender no alcanza.
En lo cotidiano, en el lazo con otro, hay momentos en que el otro no te entiende, no sabe qué hacer con eso que te sucede o con la manera en que lo piensas o sientes, y aun así se queda, elige, construye.
Porque el amor se teje en la diferencia, sin reducir al otro a lo que entendemos o a lo que nos hace sentido.
Grave error del gobierno de Puebla al pensar que los árboles son el tema principal de la conversación sobre el cablebús.
Por no apagar fuegos, una buena parte de la discusión y exigencia ya está centrada en mejor transporte público (incluido RUTA) y transparentar el proyecto.