Una persona no se quita la vida por “falta de resiliencia”.
Lo hace una crianza, una escuela, un trabajo y un sistema de salud que no la sostienen, la enferman, excluyen y dejan sin apoyo.
Escuchar: "Conocí a su papá, un verdadero revolucionario. Aunque la vida y algunas personas fueron injustas con él, me da gusto ver que su legado brilla en sus hijos" me rompe el corazón.