La afirmación de que las ocho horas de sueño son falsas. Nos dijeron que debíamos dormir ocho horas, no para sanar, para rendir
La realidad no es lo que ves… es lo que aceptas sin cuestionar.
La afirmación de que las ocho horas de sueño son falsas. Nos dijeron que debíamos dormir ocho horas, no para sanar, para rendir
La realidad no es lo que ves… es lo que aceptas sin cuestionar.
El problema no es el hantavirus, es que ya aprendieron cómo activar el miedo colectivo.
Cada cierto tiempo aparece una nueva amenaza global cuidadosamente amplificada: un virus, una variante, una emergencia, una alerta sanitaria y automáticamente se activa el mismo guion: titulares apocalípticos, imágenes de trajes biológicos, expertos en televisión, protocolos improvisados y organismos internacionales hablando de “riesgo mundial”.
La pregunta no es si existen enfermedades. Claro que existen. Han existido siempre. La pregunta es otra:
¿Por qué ciertos brotes son convertidos en espectáculos planetarios mientras miles de problemas reales permanecen invisibles?
Lo ocurrido con el supuesto “brote” de hantavirus recuerda demasiado al teatro psicológico que vimos durante el COVID. La escena se repite: personal con trajes descoordinados, protocolos inconsistentes, evacuaciones mediáticas y cámaras listas para grabar cada movimiento como si se tratara de una película de contagio global.
Y cuando uno observa cuidadosamente, aparecen más preguntas que respuestas.
Si realmente estuvieran enfrentando una amenaza biológica extrema, los protocolos serían rigurosos, exactos y silenciosos. No habría improvisación visible. No habría escenas diseñadas para el impacto emocional. Porque la verdadera bioseguridad no funciona como espectáculo; funciona como precisión.
Sin embargo, vivimos en una era donde el miedo vende más que la verdad.
El miedo paraliza.
El miedo vuelve obediente a la población.
El miedo hace que la gente entregue libertades que jamás entregaría en tiempos normales.
Y ahí es donde aparece el verdadero debate: no solamente sanitario, sino espiritual, psicológico y político.
Porque después de cada crisis siempre quedan nuevas formas de control: más vigilancia, más monitoreo, más dependencia digital, más censura disfrazada de “protección”, más permisos para viajar, más identificación electrónica y más autoridad para organismos internacionales que nadie eligió directamente.
La historia demuestra que las grandes transformaciones sociales casi siempre llegan acompañadas de una crisis.
Y cuanto mayor es el miedo, menor es la resistencia de las personas.
Desde mi perspectiva, el problema moderno no es únicamente el virus biológico. El verdadero virus es el terror constante inoculado en la mente humana. Un miedo cuidadosamente alimentado para desconectar al hombre de Dios, de su discernimiento y de su capacidad de pensar con calma.
La Biblia lo dice claramente:
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”
— 2 Timoteo 1:7
El miedo colectivo es una de las herramientas más antiguas de dominación.
Y quien controla el miedo, controla masas.
Por eso hoy más que nunca hace falta discernimiento. No para negar la existencia de enfermedades, sino para entender cuándo una crisis sanitaria deja de ser medicina y comienza a convertirse en ingeniería social.
Despierta.
No todo lo que se presenta como protección realmente busca protegerte.
La falsa ciencia...
En mi tratado sobre la ciencia de este mundo se explica desde un fundamento puramente bíblico como "trabaja".
https://t.co/3thWk6kSY2
#biblia#dios#STF
El diablo afirma que la autoridad le fue “entregada”.
No dice que él la creó. Dice que le fue entregada.
Dios entregó la administración de la Tierra al hombre Génesis 1: 28.
Cuando el hombre obedece a la serpiente, esa autoridad queda, por así decirlo, cedida al sistema del mal.
Por eso, quien adora a la serpiente tiene gloria, fama y fortuna en la tierra, eso está escrito y se evidencia. Por eso ve que muchos cantantes, artistas y políticos adoran al demonio en cualquiera de sus formas, solo para obtener dinero, fama y gloria.
"El mundo entero yace bajo el maligno" . 1 Juan 5:19
"El príncipe de este mundo". Juan 12:31
El mundo fue creado por Dios, pero el sistema del mundo está bajo una autoridad usurpada hasta que llegue la restauración final.
Jesucristo.
Parte de mi vida la he pasado explicando una sola idea.
Una idea simple, pero profunda.
Los seres humanos, los animales e incluso los seres vivos en general somos víctimas del rey de este mundo.
La Biblia lo dice claramente: "El mundo entero yace bajo el maligno".
Ese maligno no es solamente una figura simbólica. Es una energía negativa que se manifiesta a través de emociones negativas: miedo, odio, resentimiento, tristeza, vicio, obsesión.
Esa energía se infiltra en los seres vivos afectando al hombre, a los animales e incluso afecta a las plantas.
Todos lo han visto alguna vez.
Cuando una persona se acerca a una planta con alegría, la planta florece.
Cuando el ambiente está cargado de tristeza o tensión, la planta se marchita.
La energía influye sobre la vida.
Pero cuando esa energía negativa se cronifica en el cuerpo, se transforma.
La física lo explica con una ley muy sencilla: la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma.
Cuando esa energía negativa permanece demasiado tiempo dentro del cuerpo, termina transformándose en algo más denso: microbios, gérmenes y parásitos.
Pequeñas entidades biológicas que empiezan a crecer dentro del organismo.
Con el tiempo adquieren vida propia y comienzan a influir sobre el comportamiento del huésped.
La ciencia misma reconoce que apenas conoce una pequeña fracción del mundo microbiano. Se estima que solo se ha identificado una mínima parte de los parásitos que existen en la naturaleza.
Es decir, sabemos muy poco de lo que realmente habita dentro de nosotros.
Y ahí aparece un fenómeno que todos hemos experimentado.
El antojo.
Siempre lo digo de una forma clara:
"El antojo es el hambre del diablo".
Porque muchas veces una persona ya comió. Está llena...pero de repente siente una necesidad intensa de azúcar, alcohol, cafeína o comida específica.
No es hambre, es otra cosa.
Es una señal de que algo dentro del cuerpo está pidiendo alimento.
Los parásitos también comen.
Y cada tipo de parásito busca ciertos alimentos.
Algunos prosperan con el alcohol, el azúcar, la cafeína, la grasa o la sal.
Por eso muchas personas creen que sus decisiones son libres, cuando sus impulsos están condicionados por lo que vive dentro de su organismo.
Lo vemos todos los días: el alcohólico, el adicto al juego el drogadicto, el que vive dominado por compulsiones.
No es solo un problema psicológico, muchas veces es un problema parasitario.
Por eso en mis terapias siempre insisto en algo fundamental: Primero perdonar y segundo desparasitar.
Porque si no atacamos el origen del problema, solo estamos tratando los síntomas.
Cuando una persona logra limpiar su organismo y trabajar sus emociones profundas, algo cambia. La mente se aclara. Las decisiones se vuelven más libres. El cuerpo comienza a recuperar su equilibrio.
Ese ha sido siempre mi objetivo: explicar que muchas enfermedades físicas, emocionales y espirituales tienen una raíz común que casi nadie quiere mirar.
Y cuando alguien no puede entender algo que es lógico, muchas veces no es terquedad, es que hay algo dentro de su cuerpo que no quiere que lo entienda.
Por eso no discuto ni debato.
Solo explico.
Porque cuando una persona logra comprender este principio, se abre una puerta enorme para recuperar la salud, la libertad interior y la vida.
Y si logramos que más personas entiendan esto, podríamos salvar muchas vidas.
El 666: ¿Número de la bestia?… o número del hombre
Hay un número que provoca miedo desde hace siglos: 666.
Se encuentra en películas, teorías conspirativas y sermones alarmistas. Muchos lo llaman "el número del diablo".
Pero si uno abre la Biblia y lee con calma, descubre algo. La Biblia no dice eso.
En Apocalipsis 13:18 se lee:
"Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, calcule el número de la bestia, pues es número de hombre, y su número es seiscientos sesenta y seis".
Ahí está el detalle que casi siempre se pasa por alto. La Biblia dice que es número de la bestia, sí… pero inmediatamente aclara que es número de hombre.
No número del diablo, es número de hombre. Y eso cambia toda la perspectiva.
Para entenderlo hay que volver al comienzo.
En Génesis se nos dice que el hombre fue creado el sexto día. El seis, por tanto, queda asociado simbólicamente a lo humano: lo creado, lo incompleto, lo que todavía no ha alcanzado la plenitud.
En cambio, el siete representa la obra terminada de Dios, la perfección divina.
El seis es el hombre. El siete es Dios.
El 666 es la repetición del hombre elevado a su máxima expresión.
En el lenguaje bíblico, repetir algo tres veces indica intensidad absoluta. Como cuando los ángeles proclaman en Libro de Isaías: "Santo, Santo, Santo".
No significa que Dios sea tres veces santo. Significa que su santidad es total. De la misma forma, 666 representa al hombre que se coloca en el centro, el hombre que quiere ocupar el lugar de Dios.
Ese es el verdadero espíritu de la bestia descrita en el Libro del Apocalipsis: un sistema humano que exige adoración, poder y obediencia absoluta.
No es un monstruo con colas y cachos, eso es lo que le quieren hacer creer a usted...es la civilización cuando pierde el temor de Dios.
Pero hay otro detalle que está vinculado a los artículos anteriores sobre el carbono.
El elemento que constituye la base de la vida orgánica es el carbono. Toda la química del cuerpo humano se construye a partir de él.
Y el carbono posee una estructura sugestiva:
6 protones, 6 electrones, 6 neutrones.
Es decir: 6-6-6.
No es que la Biblia esté hablando de química. Pero es una metáfora poderosa: el ser humano hecho de materia, de carbono, cuando se cree autosuficiente.
Cuando se olvida que el hombre no fue solo formado del polvo de la tierra.
También necesitó algo más: "Y sopló Dios aliento de vida en su nariz".
Ahí está la clave.
El hombre sin el soplo de Dios es solo materia organizada. Carbono que camina. Inteligencia biológica, pero con el Espíritu se convierte en algo más que carne.
Por eso el 666 es un recordatorio de lo que ocurre cuando el hombre se convierte en su propio dios.
Cuando el carbono olvida al Creador.
Entonces la bestia deja de ser un monstruoso símbolo lejano y empieza a parecerse demasiado a nosotros....mucho.
Jesús no sanaba como médico, ni como chamán, ni como sacerdote de templo y menos con terapias chinas.
Sanaba como quien conoce la raíz invisible de la enfermedad.
Primero, miraba. No al síntoma, sino a la persona. El ciego no era un ojo dañado; era un hombre. El leproso no era piel enferma; era un excluido restaurado.
Jesús siempre empezaba devolviendo dignidad.
Segundo, perdonaba. Antes de decir “levántate”, decía: “tus pecados te son perdonados”. No era moralismo: era medicina espiritual. Para Jesús, la culpa, el miedo y la ruptura interior eran cargas que enfermaban el cuerpo. El perdón liberaba energía vital.
Tercero, activaba la fe. No imponía poder: preguntaba.
-¿Crees que puedo hacer esto?-
Y cuando encontraba fe, sentenciaba: "Que se haga conforme a tu fe". La fe no era opinión religiosa; era una fuerza operativa.
Cuarto, ordenaba. Jesús hablaba con autoridad: “Levántate”, “sé limpio”, “anda”. La Palabra no describía la realidad: la reorganizaba. El cuerpo obedecía cuando el espíritu volvía a su lugar.
Quinto, no retenía al enfermo. Jesús no creaba dependencia. Sanaba y enviaba: "Vete, tu fe te ha salvado". La verdadera Sanidad libera, no esclaviza.
Jesús no combatía enfermedades; restauraba el orden.
No atacaba síntomas; despertaba conciencia.
Por eso sigue siendo incómodo.
Porque su medicina no se vende, no se patenta y no se controla.
Y eso, a algunos fariseos de bata blanca, les incomoda.
Hay una frase dura, pero verdadera:
"Una mente desocupada y perezosa es un taller abierto para Satanás".
Y el problema es no entender qué significa estar desocupado....es abandono interior.
Es una mente sin dirección, sin propósito, una vida sin luz.
...y lo desocupado no se queda neutro, siempre se llena.
Cuando la mente está desocupada,
no queda vacía: se llena de miedo.
Cuando el corazón está desocupado de fe: se llena de tristeza.
Cuando la conciencia está desocupada de verdad, se llena de inseguridad.
Eso es el verdadero "taller". Empieza a trabajar el miedo, la culpa y se fabrican pensamientos oscuros.
La energía se estanca y se drena.
Hoy los demonios tienen otros nombres: Ansiedad, depresión, vacío, cansancio crónico.
Una mente desocupada piensa en su contra, se acusa solo, se apaga.
El miedo es la verdadera posesión.
Cuando el miedo gobierna, ya no gobiernas tú.
Jesús no vino a dejar mentes vacías.
Vino a ocuparlas con luz.
Porque una mente ocupada no es taller de nada.
Un corazón ocupado por la fe
no es terreno de oscuridad.
Y una conciencia habitada por Dios
no deja espacio para el miedo.
Ayer realicé un sondeo preguntando si usted siente que en los últimos años, en los últimos meses, está perdiendo energía, como si algo le estuviera jalando la vitalidad.
Por el resultado parcial del sondeo queda claro que algo que está pasando.
Y no es solo cansancio estrés o la edad.
Cada vez más personas dicen lo mismo con palabras distintas:
“Me siento sin energía.”
“Algo me apaga.”
“Es como si algo me chupara la vitalidad.”
Y no están imaginando cosas y tiene nombre, se llama parasitismo psíquico.
Imagina esto.
Cuando una persona tiene mucho miedo, triste o confundida…su mente se desordena y su energía se debilita.
Antiguamente se llamaba estar poseído por un demonio.
¿Y cómo se trata? Teniendo a Jesús en tu corazón.
Lo explico.
Jesús no gritaba ni peleaba, solo se acercaba, hablaba con la persona y le recordaba quién era.
Cuando eso pasaba, la persona dejaba de hacerse daño "y quedó en su sano juicio".
Volvió a pensar bien.
El "demonio" era el miedo, la tristeza que se había quedado viviendo dentro de la persona.
Cuando Jesús llegaba con amor, verdad y calma, ese miedo ya no podía quedarse porque ya no tenía de qué vivir.
Es como cuando un niño tiene miedo a la oscuridad.
Mientras la habitación está oscura,
el miedo parece un monstruo.
Pero cuando alguien prende la luz y le dice: "Mira, no hay nada”
La luz lo hizo desaparecer.
¿Eso hacía Jesús? Sí.
Jesús es esa luz.
Donde Él llegaba el miedo se iba
Por eso Jesús decía: "No tengas miedo. Confía. Tu fe te salvó levántate, etc"
Los arcontes o parásitos son pensamientos y emociones malas
que viven en la persona asustada o triste.
Cuando una persona se calma y confía en Diod esas cosas se quedan sin comida y se van.
Jesús no luchaba contra monstruos. Encendía la luz.
Y cuando la luz se enciende, la oscuridad se va sola.
Discutes de fútbol, religión y política, pero cuando aparece la palabra ciencia, ocurre algo extraño: todos dicen: "No, no… si la ciencia lo dice, entonces es verdad".
Todos se callan, y se termina la conversación, pero lo mas grave no es eso...es que dudan de Dios, pero no dudan de la ciencia.
¿De verdad no se dan cuenta de lo que están haciendo?
Están reemplazando a Dios por la ciencia.
No por la ciencia verdadera, sino por la falsa ciencia.
Porque existe una ciencia: la que brota de los labios de Dios, la que ordena la creación, la que da sentido, vida y verdad.
Pero no esta ciencia moderna, arrogante, que no acepta preguntas, que castiga al que duda y que se presenta como neutral mientras funciona como religión oficial.
Pablo, en la Primera carta a Timoteo, denunció la "falsamente llamada ciencia".
Hoy muchos se creen libres pensadores porque dudan de Dios, pero creen sin cuestionar lo que dicen hombres con bata, barba y anteojos.
Eso no es pensamiento crítico.
Eso es fe, pero fe mal puesta y entendida y eso termina siempre en lo mismo: idolatría.
Ricardo ¿y la fuente científica de lo que acabas de escribir?
¿La fuente científica?
La misma que usas tú cuando dices "la ciencia lo afirma" sin citar estudio, método, muestra ni conflicto de intereses.
Tranquilo. No es personal. Es metodológico.
Porque cuando la ciencia deja de ser cuestionada, deja de ser ciencia, en eso Elon tiene mucha razón.
"No se equivoquen (…) Jesucristo fue un guerrero".
Bear Grylls.
"La gente piensa que Jesús era dócil y apacible. Pero mira lo que realmente hizo: 40 días en el desierto sin nada, enfrentando la tentación en su momento más débil, y luego caminando voluntariamente hacia la tortura. Eso no es debilidad. Eso es un guerrero.
Estamos hechos a Su imagen. Así que no huyas de tus batallas. Camina hacia ellas. Mantente firme. Usa tu fuerza con humildad y bondad, pero sé un guerrero. El mundo no necesita corazones tímidos".
Romanos 1:20
“Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.”
#Dios#creacion#Biblia#PabloDeTarso
Las posesiones no desaparecieron, cambió de nombre.
Antes eran posesiones espirituales.
Ahora sin diagnósticos clínicos.
En tiempos de Jesús el epiléptico era alunado, el esquizofrénico era poseído, el paralítico tenía atadura espiritual y María Magdalena tenía siete demonios.
En esa época nadie reía. Ahora escribo esto y se burlan.
Jesús jamás dijo:
"Tu serotonina está baja, tienes autismo nivel 2 o te intoxicaste con plomo".
Él dijo: "Espíritu inmundo, sal de él, tu fe te ha sanado, ve y no peques más”
El Evangelio sana espiritualmente.
La medicina actual es química...pero la realidad es la misma.
¿Qué cambió entonces?
No cambió la enfermedad.. Cambió el relato.
Antes el hombre vivía mirando al cielo, a Dios, al espíritu. La explicación natural era lo invisible.
Ahora el hombre vive mirando el microscopio, el laboratorio, la estadística. La explicación natural es lo material.
Se borra lo espiritual y se etiqueta todo con diagnósticos
Pero la energía que enferma es la misma.
Hoy el autismo se atribuye a:
mercurio, metales pesados, genética...pero todos los niños están expuestos a eso… ¿Por qué solo algunos desarrollan autismo?
La clave no está en el veneno, sino en el terreno interno
Como decía Bechamp: El microbio es nada; el terreno lo es todo.
La Medicina China lo declaró hace milenios: Un cuerpo desarmonizado abre puertas. La energía vital (Qi) debilitada permite invasión. Los espíritus externos entran donde hay vacío interno.
Las puertas de entrada en la Biblia eran: idolatría, rebelión pecado, trauma, maldición generacional.
Hoy son vacunas mal diseñadas que alteran campo energético
adicciones (alcohol, drogas)
pornografía, estrés crónico, abandono espiritual, heridas emocionales familiares. Todas esas cosas abren portales espirituales.
Si la casa está limpia y fuerte, el espíritu inmundo no entra. Si la casa está debilitada, entra y se queda.
Consecuencia: trastornos neurológicos, mentales y conductuales que el mundo moderno llama "neurodivergencias".
Pero un diagnóstico no explica la causa espiritual
Si una toxina fuera la causa primaria:
todos los niños vacunados serían autistas, todos los alcohólicos tendrían psicosis, todos los que consumen azúcar tendrían cáncer.
Pero no ocurre. Porque no es el disparo, es el blanco.
Biblia: el espíritu impuro toma cuerpo vulnerado
Medicina china: el Qi roto permite invasión (viento-demonio)
Ciencia moderna solo describe efectos, no causas
El nombre cambia, la raíz no.
¿Por qué el mundo ya no habla de demonios?
Porque aceptarlo implicaría: reconocer alma, espíritu, responsabilidad individual, que hay fuerzas invisibles reales.
La modernidad prefiere culpar al medio ambiente, a la genética, a la industria, al azar
Las posesiones no desaparecieron, solo cambiaron de nombre
A hora se llaman: autismo, esquizofrenia, depresión severa, adicciones, suicidio, violencia irracional
Las causas siguen siendo: trauma emocional, espiritual, vibración densa, vulnerabilidad energética y apertura de portales internos.
¿La verdadera sanidad?
sigue siendo: perdón, liberación, reconexión con Dios, restauración del Qi, limpieza emocional, protección espiritual.
Jesús lo mostró.
El cuerpo sigue contando la misma historia. Solo cambiamos el diccionario.
¿Ayunas o tomas pastillas?
Con otras palabras ¿ le haces caso a Dios o al médico?
Los demonios no se van solo con palabras: necesitan que el hombre apague la carne (ayuno) y active el espíritu (oración).
El ayuno corta el alimento del demonio.
La oración invoca autoridad divina.
Sin carne que comer y con Dios tomando el mando, el demonio no tiene dónde quedarse.
@oracion_milagro No te es suficiente tener a Dios? Si necesitas tanto el dinero no crees en Dios, lo estás poniendo por encima de Él. No se dejen embaucar por falsos profetas, Dios da paz de conciencia, quién le ama de verdad no necesita más de lo que tiene ya.