SIGUE PARECIENDO MUY COOL, y más ahora que lo ve de espaldas. Oh, sí. Recurrirá a los elogios para intentar salir del paso—.
Qué bonitas escamas... ¿es usted un dragón como Malleus-senpai?
¡¿Un brazo?! Se pasa usted de la raya... —protestó. No le parece, es injusto. No es para tanto... aprieta los puños contra sus propios muslos mientras camina detrás del otro. Entre la humillación y la amenaza, intenta reprimir su instinto de darle un puñetazo. PERO LA COLA LE >
En otros tiempos, ya tendría la cabeza de Deuce entre sus garras. No obstante, las limitaciones de Su Majestad hacen que guarde ambas garras tras la espalda, satisfecho con los ruegos.
—Está bien.— dicho eso, da media vuelta. —Te llevaré a tu cuarto. No obstante, si vuelvo a
—Tragó saliva. Vale. Eso que estaba en su nuca no eran manos. Nope. Eso pinchaba mucho para ser simplemente uñas. Y ya cuando escuchó la amenaza, se quedó tieso en el sitio, con la cara pálida—.
P-pero si solo fui al baño... ¡tomé demasiada agua y...! No pude aguantar más. >
Ujúm, es él. Casi que puede olfatear el nerviosismo contrario, por lo que eleva comisuras sin disimular su diversión.
—Muy bien.— pronuncia. La cola permanece estática, pero comienza a menearse suavemente tras el comentario del chiquillo.
Sin embargo, en vez de comentar
vislumbrando gracias a la escasa luz argéntea de la luna que se cuela por entre las celosías, unas bellas escamas obsidianas, y lo que le sigue...una cola—.
Woah... qué chulada.
—Hostia, hostia hostia hostia. Es ÉL. Había escuchado los rumores que habían por Heartslabyul. Aunque lo había tratado mal, debía tenerle cierto respeto, ¿no?—.
No, no, señor... Unglück. —Carajo, qué difícil de pronunciar. Entonces agacha la mirada como muestra de respeto, >
Estuvo tentado a darle una patada, pero abusar de su poder haría rabiar a Riddle. Entonces, se limita a mirarlo mientras ladea su cabeza.
—Soy Unglück Stacheln, criatura mágica de Heartslabyul. Estoy aquí para defender el dormitorio.— dijo, añadiendo con una sonrisa. —Y para
—Cuando sus zapatos logran tocar el suelo, la pica tose repetidas veces hasta que recupera el aire en sus pulmones—.
Ese mism--. Es decir... ¡no! Bueno... no siempre. Todavía no me ha dicho quién es. No le reconozco, no está en el profesorado, al menos. ¿Podría saber su nombre?
—Spade... Spade...
Finge tratar de recordarlo, mas es una fachada para verlo pelear por respirar. Tan solo lo suelta cuando el pobre roza la asfixia, dejándolo caer al piso sin cuidado.
—El amigo de Trappola, ¿no? Los que siempre hacen desastres.
—Le impone ese pedazo de sujeto que lo tiene agarrado como si no fuera nada, más intenta forcejear para al menos, respirar—.
Me aho...go. —Cierra los ojos con fuerza, intentando hablar aunque sea—.
Deuce Spade... 17, 1°A. Suélteme, por favor.
Los rubíes en sus cuencas examinan al humano, exhibiendo nulo cambio facial a excepción de su sonrisa, cual creció tras elevar comisuras.
—¿No te han enseñado a suprimir tus necesidades?— aprovecha el agarre para zarandearlo suavemente. —Nombre, edad y año. Dámelos, soldado.
—Se quedó tieso cuando eso ocurrió. No pataleó, ni forcejeó. Como si ese fuese su destino; el de una cría de gato que por instinto se queda convierte en un trapo al ser transportado. Eso sí, por poco se ahoga con su propia ropa—.
Coff...Coff. ¿Y quién es usted...? Yo solo >
—Yo voy.
¿Ha visto cómo las gatas sujetan a sus crías por el cuello? Ha hecho lo mismo con Deuce, elevándolo del piso hasta quedar frente a frente con él. —Los soldados deberían estar en sus dormitorios a esta hora. ¿Cuál es tu excusa?
. . . ¿Qué te pasa? ¿Y esa cara?
—Agarró el vaso y bebió un trago largo. Ese zumo seguía estando tan bueno como recordaba—.
Pues claro, somos bros. Pero es un imbécil...
Entonces, se durige a la caja. Extrae una botella de vidrio y agarra un vaso de plástico que tiene ahí. A veces le dan ganas de beber zumo de manzana, sin más.
—Toooma. Quizá me he equivocado en eso de que os beséis. Como lo expresas, parece tu hermano —está tragándose la risa.
—Ay, perdona —ya modera el acentazo marcado—. Parece que no me conozcas, te estoy tomando el pelo —entonces, palpa la cama para que tome asiento. No lo va a tener ahí de pie.
—Anda, siéntate, que parece que estés ahí castigao’.
Hermano relajate con el acento que no entiendo ni papa.
—Que algo pilla, pero...no todo. Le halaga que se relaje en su presencia, no obstante... pues eso—.
Tú estás monguer o qué. Cómo voy a besar a Ace. Somos amigos...
—Marica tú, mae’mía, ¿algún día va’ a besá’ al Ace o no? Así te pasa er’ flan que se t’ha comío’. Ya sabe’, a pelá’ la pava —síson. #besties—. Pue’ qué mal... ¿Quiere’ jugo de mansa’na? No e’ flan, pero al meno’ e’ má’ sano —que tiene ahí una caja a reventar.
Maricón tú y to tus muertos, que yo solo he venido a charlar.
—Ellos, brothers, panitas, papois—.
¿No que viene el notas y se ha comido mi flan? Lo estaba guardando para mí.