Los musculitos estaban sufriendo para levantar los sacos de cemento.
Llegó el señor Joaquim, albañil de toda la vida, los levantó como si nada y encima se rió de sus caras.
ESCLAVOS DE LA PASION
Tranquilo tus desgracias soportaste, tu, de la suerte el golpe
y el halago recibiste con ánimo sereno...
Encuentre al hombre que no sea esclavo de la pasión, y vivirá en mi pecho, junto a mi corazón, como tú vives...
Para Séneca el hombre sabio no es pues el que almacena conocimientos y citas en la memoria, sino el que sabe convertirlos en claridad interior y en acción exterior, en una existencia virtuosa y plena, alcanzando la verdadera sabiduría, que es el arte de la vida.