La verdadera amistad resiste el tiempo, la distancia y el silencio.
—Era la situación que representaba a ambos, por eso decidió escribirlo—.
¿Te gusta?
Mau...
—Suspira, sacando un rotulador para firmar el vendaje y a continuación, escribirle en el pecho lo siguiente:
“La véritable amitié résiste au temps, à la distance et au silence”—.
Me he hecho un esguince en la mano de las pajas abriendo una botella de agua. Se puede ser más patético? Yo digo: no.
-se ha puesto una venda azul y la está decorando con corazoncitos-.
Escribo.
—Respondió. Imaginaba que el rubio no era muy solitario. Giró la testa hacia su dirección, deslizando las manos en sus bolsillos—.
Novelas de ficción y misterio. ¿Qué hay de ti?
—Quiso saber, desviando de nuevo todo contacto visual. No quería mirar precisamente +
Le había sorprendido la respuesta, no queriéndose ni imaginar como tendría que ser una vida en completa soledad.
—Muy pocos días.
Los suficientes fueron desde que se instaló en el barrio a su llegada a la tierra, pues en lo reinos celestiales siempre se rodeaba de gente. »
a su alrededor, acercándose para contemplarla en silencio.
Estaba algo débil en este momento, pero Airam desprendía un aura que se le hacía familiar...tal vez no podría defenderse si reaccionaba mal—.
No.
—La gente podía vivir sin comunicarse con otras personas, ¿verdad? Sobre todo si la mayor parte del tiempo se encontraba durmiendo, puesto que eso es precisamente lo que él hacía—.
¿Cuánto tiempo máximo has pasado sin hablar con absolutamente nadie?
—Apreciaba la flora +
—No te equivocas, Abaddon.
El parque se había convertido en lugar de visita diaria, ya fuera para socializar o incluso estar tranquilo a solas, leyendo o paseando.
Caminó por uno de los senderos principales donde a sus laterales la hierba oscura adornaba la estampa, así como »
era tranquila, perfecta para no solo quedarse en un mismo lugar, sino explorar el lugar completo—.
Quiero pasear. La naturaleza me calma...veo que tenemos eso en común, Airam.
Me alegra que ambos coincidamos. Vamos.
—Se vio incluso en su expresión. El bar estaría repleto de olores...y su sensible olfato no estaría muy por la labor tras la hibernación en los meses de verano...tenía un hambre voraz, aunque sabía cómo controlarse—.
Te sigo.
—La vista +
Al escucharle, algo en el se alivió, pues no le apetecía mucho tener que acompañarle a un bar, si es que se lo pedía. De hecho, agradeció que fuera sincero con su explicación.
—El parque. Sobre todo a esta hora está muy tranquilo. Me gusta mucho ir.
Cabeceó para que le »
¿No? Eso sí que es extraño...
—Fue hasta el lugar indicado, observando en silencio al encargado, estático. Qué raro se le hacía visitar comercios—.
Yo compraré champagne.
'' Si te sirve, el mío no sé quien me lo puso. ''
Se encogió de hombros, ahora atento a sus indicaciones.
'' ¿De veras? Entonces acompáñame, quiero una. ''
Bar...
—No sabía si estaba preparado para meterse a un sitio con tanta gente después de su aislamiento—.
¿No hay otros lugares más tranquilos? Es que. . . tengo problemas con las multitudes. ¿Querrías acompañarme?
—Oh... hay varios bares cerca, puedes ir a alguno.
Pensó un poco en la manera de divertirse que los humanos tenía, recordando lo que había hecho días atrás el ángel. Ahora se sentía extraño intentando recordar lo que no podía de esa noche.
—¿Por qué haces eso?
Para divertirse. Tú eres joven, seguro que conoces varios sitios así.
—Pronunció, como si él no luciera joven o algo—.
A veces me aíslo por grandes cantidades de tiempo.
'' Menudo nombre más raro... ¿eres a caso humano o te pusiste tú el nombre? ''
Lo observ�� por breves segundos con cierta curiosidad, después centrando de nuevo la atención en su móvil.
'' Elson. ''