Imagina que después de mutilarte, hormonearte y echar por tierra tu carrera para hacerle creer al mundo que una mujer puede ser hombre, el esfuerzo solo te alcance para parecerte a un Chespirito afeminado.
“Me toca salir adelante y seguir con este peso toda la vida. A mi hermanita nunca la voy a dejar sola, ni a mi hermano. Yo soy la pared de ellos, la columna y siempre van a contar conmigo”, afirma José Pacheco mientras sus ojos recuerdan lo vivido durante los dos terremotos del 24 de junio.
“Perdí a mi papá, a mi mamá, a mi hermano menor”, cuenta José, quien relata que es “un dolor fuerte” que lleva dentro, pero se mantiene fuerte porque quedó con sus tres hermanos y por ser el mayor y tiene que “sacarlos adelante”.
“Mi papá era un guerrero, mi mamá era una guerrera y dejó a un guerrero”. “No es nada fácil estar en en una carpa sin techo, estar sin tus padres, que son tus fortaleza, pero hay que seguir la vida, no puedo dejarme en el piso porque soy un guerrero”.
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