¿Esta era la “política de la vida” que supuestamente teníamos el deber moral de reelegir el domingo?
Pactar con el Clan del Golfo la “depuración” de la inteligencia militar y de policía, sacando a oficiales con décadas de experiencia.
Negociar con ese grupo armado ceses de operaciones militares —incluidos los bombardeos— mientras se le mentía descaradamente a los colombianos.
Prometer levantamientos de órdenes de captura y garantías de no extradición.
Pedirle a narcotraficantes, a través de la Dirección Nacional de Inteligencia, que movieran sus influencias en el Congreso para aprobar beneficios a los criminales.
¿Y qué produjo todo esto? Que entre 2022 y 2025 el Clan del Golfo duplicara su número de hombres y expandiera su presencia de 145 a 338 municipios.
#MUNDO | Como "vergonzoso" e "incendiario" califica The Economist al presidente de Colombia, Gustavo Petro (@petrogustavo), tras las afirmaciones que hizo en la noche electoral sobre una supuesta manipulación de los resultados de la elección presidencial por parte de Israel sin presentar pruebas.
Lo contrastan con el candidato Iván Cepeda (@IvanCepedaCast) quien sí aceptó el resultado preliminar.
Vía @JuanPabloCalvas
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El centro decepcionado con Petro en Bogotá fue clave en la victoria de Abelardo. El presidente tiene algo de culpa que asumir, sobre todo por su tono y su pugnacidad extrema.
Golpeando la institucionalidad hasta el último segundo. Perdió, señor presidente @petrogustavo. En democracia se gana y se pierde. Hoy le corresponde aceptar el resultado.
¿Se ha preguntado por qué le toca escribir tan largo y enredado para construir un argumento tan simple? Si su compromiso con las instituciones hubiese sido tan férreo e incondicional, no tendría que irse hasta 1886 ni escribir tan largo. Sus permanentes ataques a los resultados electorales, a las Cortes, al Congreso, a los medios, al Banco de la República y a todo aquel que se atreva a tener una opinión distinta a la suya dejan en claro que no se soporta los contrapesos ni los límites al poder del ejecutivo. Puede escribir todo lo que quiera, pero cuatro años de hechos hablan por sí solos. Y le sugiero que en época electoral y con la aspiración de continuidad que propone, deje de recordárnoslo todos los días.
Petro tenía dos opciones en esta carrera presidencial. Una le implicaba no ser protagonista, sentarse al lado del conductor (Iván Cepeda) y ayudar dando direcciones con el mapa en la mano. Esa opción le significaba asumir un papel secundario ahora y en los próximos cuatro años. Eso resultó ser demasiado para él.
La segunda opción era hacer lo que está haciendo en este momento. Pedir que se aplique el freno de mano, bajar a Cepeda del carro y decirle que se siente atrás mientras el se sienta poderoso en la silla del conductor y se convierte en el abanderado de una causa política que probablemente no los lleve al poder, pero si les permitirá convertirse en la fuerza política a la que "le robaron las elecciones". SU fuerza política, no la de Cepeda. Con eso en mano, será Petro y no Cepeda el jefe de la oposición al próximo gobierno, será el quién convoque permanente la gente a la calle para protestar y será el quien produzca los bloqueos institucionales que terminarán por convertir al siguiente gobierno en un fracaso.
Será el quien nos recordará todos los días que la derecha se robó las elecciones, recuperará la bandera que le gusta: la de la victimización, la de las oligarquías que conspiran contra el pueblo, la del imperio que los expulsó del poder. Eso es Petro en su mejor [sic] versión. De esta forma, logrará que se olviden rapidamente los cuatro años de magros resultados de su gobierno y volverá a ser él contra el mundo, él y solo él contra el poder de las clases dominantes.
La coincidencia entre el escrutinio y el preconteo es del 99,94%. La diferencia es inferior a 13 mil votos.
Lo del domingo en la noche por parte del gobierno fue inaceptable. Una peligrosa pataleta.
Petro ha sido el dueño y señor de esta campaña electoral: pone la agenda, domina las posiciones, rige la lógica. Eso terminó convirtiendo a Cepeda en un puro acto reflejo del presidente. Anoche eso quedó clarísimo. Y el mismo Cepeda no tiene opciones: si tiende a separarse pierde los votos de Petro que son prácticamente todo con lo que cuenta. Y si sigue obediente y usando sus declaraciones como una pura prolongación de las posiciones del presidente, queda sujeto a un liderazgo tóxico que no le ayudó a Bolívar en Bogotá y tampoco le va a ayudar a él en elecciones nacionales. Petro hace política solo para sí mismo, para nadie más.
Antonelli es el primer piloto que logra sus 4 primeras victorias consecutivas plantando cara a un Russell que ha tenido que usar todo su arsenal para defenderse pero ha quedado fuera. Hamilton, su mejor resultado con Ferrari, Verstappen completa un podio histórico. Carrerón. #f1
Esa preocupación sobre su vida sentimental solo es suya y de uno que otro desocupado. Lo que realmente nos interesa es saber por que una persona sin cargo tiene tanto poder y hasta esquema de seguridad en su gobierno. Una persona sin cargo pero con poder es una rueda suelta que no le rinde cuentas a nadie y se escapa de las restricciones que impone la ley a los funcionarios. No suelte cortinas de humo con el cuento de que está protegiendo su vida privada y más bien conteste lo que es verdaderamente importante aquí.
El 26 de febrero el Ministerio de Salud contrató un evento y en la misma tarima se subió Iván Cepeda a hacer campaña al otro día.
Aunque dijeron que eran contratos distintos, encontramos que el Ministerio de Salud pagó por 2 días esa tarima.
¿Política con recursos públicos?
La libertad de cátedra y de opinión es uno de los activos más importantes de la Universidad de Los Andes. No estoy de acuerdo con @DanielMejiaL pero defenderé hasta el último momento su libertad de expresarse por aquí y al interior de la universidad. En el pasado, ha habido invitaciones de la derecha a sancionar profesores por sus opiniones políticas, invitaciones de las que yo misma he sido víctima. Le guste o no al poder de turno, lo que nos corresponde a todos es proteger a la universidad como un campo libre de producción de ideas, y blindarla frente a los intentos homogeneizadores que nos quieren pensando a todos de la misma forma.
Como pueden ser tan falsos… más de 12 años de manejarles la plata y ahora deciden congelarlos? El narcotrafico es viable porque todos esos financieros se hacen ricos sin hacer nada para controlar esos movimientos irregulares
Hoy termina el año y se marca la recta final del gobierno que le devolvió el control territorial a los grupos armados ilegales y bajo el cual se fortalecieron las disidencias de las FARC, el ELN y el Clan del Golfo. Un gobierno que nos regresó a un país donde el secuestro y los atentados terroristas volvieron a ser paisaje, donde asesinan candidatos presidenciales y donde la extorsión es regla en muchas regiones del país.
Es también el gobierno que destruyó la seguridad energética y nos llevó al borde de un apagón; que debilitó a Ecopetrol y que hoy tiene a los colombianos pagando gas, gasolina y electricidad más caros.
Durante estos años se intentó gobernar por decreto, se atacó a los jueces, se erosionó la seguridad jurídica y se convirtió la calumnia en método de gobierno. Se enfrentó deliberadamente al empresario con el trabajador, se desincentivó la inversión privada, se ignoró a los trabajadores informales, se amenazó la independencia del Banco de la República y se nos deja la deuda más alta de nuestra historia reciente.
Bajo este gobierno el país alcanzó el mayor potencial de producción de cocaína jamás registrado. Se robaron los recursos del agua de los niños de La Guajira. Hay ministros en la cárcel. Altos funcionarios del gobierno compartieron tarima con algunos de los peores delincuentes del país, en el marco de una política de “paz total”, que lo único que ha hecho es ser caldo de cultivo de nueva violencia.
Fue también el gobierno que acabó con la carrera diplomática; al que le sobraron adjetivos para criticar a todos y a todo, excepto a la dictadura venezolana.
En estos años, el populismo y la improvisación se volvieron el derrotero de la política pública. El afán electoral se impuso sobre la gerencia y la planeación seria. Se privilegiaron funcionarios mediocres y leales por encima de equipos técnicos sólidos; los “yes men” y la ideología reemplazaron el debate, la evidencia y la capacidad de ejecución.
En esta recta final queda el balance de un gobierno que arrasó con el sistema de salud y bajo el cual escasearon los medicamentos; que prometió infraestructura que nunca entregó. Un gobierno con tantos escándalos que dejaron de escandalizar, que prefirió hablar de complots y “golpes blandos” antes que asumir su responsabilidad. Un gobierno que despreció la evidencia y sacó por la puerta de atrás a los funcionarios que se atrevieron a cuestionar los dogmas presidenciales.
Hoy, 31 de diciembre, queda sobre todo una obligación democrática: defender la Constitución de 1991 frente a quienes, desde el poder, intentaron vaciarla de contenido y hoy pretenden acabarla mediante un proyecto de Asamblea Constituyente. Porque lo que está en juego no es un gobierno que se va, sino las reglas que nos mantienen como República.