El verdadero éxito es tener quien te acompañe en los días malos, la enfermedad, las dificultades, los problemas y que aún así siga eligiéndote, porque es Dios sosteniendo un matrimonio.
Poco se habla de lo bonito que es tener a un hombre que huele a hogar, que no se te pierde los fines de semana, que su prioridad es trabajar, pasar tiempo contigo y que te elija por sobre todas las cosas.