manifestó, porque quizás eso era, porque la destrucción era un placer que no le producía culpa alguna. Y quizás hasta deseaba inconscientemente, que sí hubiese alguien en esa casa.
explotando y vio a los vecinos asomándose por sus puertas.
Desde la casa de su padre se podían ver las llamas consumiendo la casa y una que otra de los costados. La Coca-Cola siempre sabía más rica cuando el trabajo había sido logrado con éxito. Un alivio en su estómago se