Cuando te toca ser independiente a temprana edad la perspectiva de la vida te cambia radicalmente y te alejas de aquellas personas que esperan que todo les llegue del cielo sin mover un centímetro de su ser.
Cada vez que voy a subir de nivel como persona paso por el bajón emocional más increíble de la historia y me lo aguanto. Mientras más tiempo tarde en aceptarlo menos lo transito.
Quizá no tenga los logros más grandes, pero a veces me siento profundamente orgullosa de mí, por haber salido adelante solita, incluso cuando nadie veía todo lo que estaba cargando.
Yo recuerdo que me bastó ir de viaje con alguien en carretera y decir: oye repite la canción porfa. Bastaron solo esas palabras para que esa persona tuviese otros detalles con esa misma canción. Creemos que cuando le hacemos bien a alguien. Pasa rico lo contrario.
Ayer me pasó a buscar una amiga y cuando subí al auto ya tenía puesta mi playlist favorita. Y pensé: el amor está en recordar lo que hace sonreír al otro.
El cambio de identidad es la cosa más extraña y contradictoria que puedes experimentar porque por un lado quieres modificar cosas en ti que ya sientes que no forman parte de lo que quieres ser pero también en eso se entra un proceso de duelo donde también te despides.
Qué clave es hacer esta introspección antes de tomar grandes pasos en nuestra vida. Y es que muchos están tan acostumbrados a su zona de confort que ya no sabrían como describirse si no es a través de ella. Resignificarse es para valientes.
Mi celular no sonaba cuando lloraba, cuando no comía, no podía dormir o cuando tenía ataques de ansiedad. Así que por favor tenga sentido común y no me llame ni envíe mensajes por Whatsapp ahora que estoy sonriendo y siguiendo con mi vida. ¡Un beso grande! Y no me jodas.
El problema en mi opinión radica en involucrarnos con personas que nos hacen dudar de si nuestros propios límites son sanos o simplemente no lo son. Aquí lo único importante es si tu te sientes bien o no con ese hecho.