Fui a misa y el padre dijo algo que me encantó: 'Si una persona no te acerca a Dios, es porque no te la mandó Dios'. Y creo que nunca debemos olvidar eso.
Si pudiéramos mirar en el corazón del otro y entender lo que cada uno se enfrenta a diario, creo que nos estaríamos los unos a los otros con más paciencia y bondad.