Estos días estoy recibiendo muchas llamadas de dirigentes de la izquierda, compañeros y compañeras que pasaron por el Congreso y por Podemos, y el diagnóstico es similar y compartido: si no hay unidad, si con nuestra división contribuimos a la llegada de un gobierno de PP-VOX, quedaremos desacreditados para muchos años. Así que desde aquí pido a los partidos de izquierdas, también al mío, a que hagan un esfuerzo sincero por cerrar una unidad general en las próximas horas.
Supongo que un mensaje, después de lo visto estas semanas, no solucionará micho. Pero el silencio, en estos momentos, quizá sirva de menos.
Entre tanto ruido hemos visto en las últimas semanas un ejemplo de construcción de poder popular por parte del @InquilinatoMad
Sobre esto escribimos @sabela_ro y yo, sobre algunas de las claves, Mari Carmen y el intento de otros de acaparar las luchas 👇
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⚫️ Ábrese a sala do Museo do Pobo Galego, onde ás 16.00 horas haberá un acto de homenaxe, na que toda a cidadanía galega pode despedir a Xosé Manuel Beiras https://t.co/pjdIlqmKTM
Sobre las primarias en la izquierda
Las primarias fueron el mecanismo que buscamos en Podemos para salir de la enorme distancia que había entre la ciudadanía y los partidos en el entorno del 15M. No era novedoso: siempre que la democracia representativa flaquea, hay que regresar a las formas de la democracia directa. La vieja guardia del PSOE salió en tromba a criticarlo. Gracias a las primarias que impulsó Podemos, Pedro Sánchez pudo ganar al aparato de su partido. Criticar a las primarias era el canto de sirena del régimen del 78.
La elección a dedo de los cargos daba un poder a las direcciones que hacía que los cargos públicos se parecieran a otros dirigentes pero no al pueblo. De la misma manera que cuando votan solo los militantes, los cargos se parecen a los militantes, pero no al pueblo. Cuanto más gente participa en la elección de sus cargos, la política se hace más útil y se reivindica. En Brasil, los candidatos del Movimiento de los Sin Tierra han sido los que han ganado las elecciones en la izquierda precisamente por esa cercanía.
Pero las primarias también tienen deficiencias que conviene no despreciar. En primer lugar, cuando las primarias son reales -y no formas plebiscitarias indirectas- los partidos quedan rasguñados, lo que no es bueno. Y si no hay rasguños, suele ser porque esas primarias tienen algo oculto. Por otro lado, la gente vota en primarias a los famosos -los que salen en la televisión-, que no coincide con los mejores (unas primarias en Brasil habrían elegido a Bolsonaro). En tercer lugar, un partido puede tener más militantes disciplinados que se movilizan en unas primarias que votos en las elecciones (En Colombia, el candidato que ganó las primarias a la alcaldía de Bogotá quedó luego lejísimos del ganador de las elecciones e incluso del segundo). Por último, siempre existe el riesgo de que en esas primarias, cuando son abiertas, voten personas ajenas a ese espacio político, que lo que buscan es que salga el candidato o candidata de peor perfil electoral.
El proceso electoral interno del Frente Amplio de Uruguay, formación que tiene ya medio siglo de existencia, no dura nunca menos de un año. Las prisas en España y los arreglos de última hora no son lo mejor. Pero tienen razón los que dicen que no sirven ahora de mucho escuchar a los especialistas en encontrar problemas para cualquier solución. Por todo eso, parece que lo más sensato es buscar alguna fórmula mixta que conjugue la voluntad de los partidos, la voluntad de los militantes y la voluntad de los electores. Y además, es muy probable que buena parte de las caras políticas que hoy están en las quinielas, desaparezcan más temprano que tarde. Así que no nos pongamos estupendos y exquisitos. Del movimiento que ahora mismo está en las calles saldrán los futuros liderazgos. Por tanto, ocupémonos ahora de parar los pies a los fascistas.
Todo esto implica que sin primarias es imposible que las fuerzas a la izquierda del PSOE tengan credibilidad en las elecciones, de la misma manera que tampoco funcionarán si las dirigencias de los partidos no entienden la importancia de la unidad (esa que demasiados, de una forma u otra, han bloqueado, insultado y despreciado durante demasiado tiempo). Y esta discusión no debe dilatarse, porque si los mensajes que llegan desde el espacio que alguna vez representó Unidas Podemos sigue siendo el del debate interno, el ruido y el cainismo, dará igual la decisión final porque el pueblo les retirará el apoyo y el advenimiento de los nietos del franquismo será una realidad.
A Real Academia Galega expresa o seu fondo pesar polo pasamento de Xosé Manuel Beiras Torrado, referente do pensamento nacionalista desde as últimas décadas do século XX.
MUERE BEIRAS, EL ÚLTIMO GRAN POLÍTICO
Xosé Manuel Beiras ha muerto a los 90 años. Con él desaparece una de las últimas figuras políticas españolas construidas antes de que la política se convirtiera en espectáculo.
Economista, profesor, traductor de Camus, marxista heterodoxo y nacionalista galego, recogió el hilo que la dictadura había intentado cortar entre el galleguismo republicano de Castelao y la izquierda que volvió a organizarse en la clandestinidad. Su familia procedía de aquel Partido Galeguista; él convirtió esa herencia cultural en una lectura económica y política de Galiza.
En 1973 publicó O atraso económico de Galiza, una obra que marcó a varias generaciones al explicar el atraso gallego como consecuencia de relaciones de dependencia y poder, no como una fatalidad histórica.
Fundó el Partido Socialista Galego, estuvo en el nacimiento del BNG y pasó de ser su único diputado en 1985 a convertirlo, doce años después, en segunda fuerza de Galicia con 18 escaños, por delante del PSOE. Más tarde rompió con el Bloque, creó Anova y regresó al Parlamento al frente de Alternativa Galega de Esquerda, aquella alianza con Esquerda Unida que anticipó buena parte de las confluencias que después transformarían la izquierda española. Tenía ya más de setenta años cuando seguía hablando de Gramsci, Wallerstein, Galeano, soberanía, clase y neoliberalismo mientras otros descubrían esas palabras en una consultora electoral. Acabó sus últimos años acercándose de nuevo al BNG y pidiendo el voto para Ana Pontón.
Beiras pertenecía a la estirpe de Castelao y Anguita: políticos a los que podías discutir durante horas, pero de los que nunca dudabas que habían leído, pensado y construido una visión del mundo antes de pedirte el voto. No necesitaba fingir una ideología porque llevaba toda la vida peleándose con la suya, corrigiéndola, rompiendo partidos cuando dejaban de servirle y empezando otra vez.
Quedan dirigentes.
Quedan parlamentarios.
Quedan políticos.
Pero hombres de esta dimensión intelectual y moral ya no quedan.
Hoy Galiza pierde a uno de los suyos.
Y la política pierde al último grande.
Vexo compartir moitos vídeos en lembranza de Beiras recordando cando confrontou a Feijoo pero aínda non vin ningún rememorando a súa mítica e brutal intervención no Festival de Solidariedade cos Traballadores de ASTANO, 1985: "Non teño poemas que ofrecervos".
Desde a oposición clandestina ao franquismo, desde o @Par_Gal, desde o nacionalismo, as alianzas e a irmandade, Beiras abriu camiños e sementou ideas na política. Sempre a favor de quen menos ten, sempre coa verdade e a paixón por diante.
Que a terra che sexa leve, mestre.
⚫️ Falece con 90 anos de idade Xosé Manuel Beiras Torrado, nado en Compostela en 1936, unha referencia inescusábel da vida política, social, cultural e académica da Galiza contemporánea
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