La romantización de la "salud mental" en redes nos está vendiendo la idea de que sanar es tomar café en tazas lindas y escribir en un diario, cuando en realidad "sanar" es un proceso asqueroso, violento, solitario dónde eres tú peleando con tu mente.
La tranquilidad que me da saber que soy una buena mujer, no me interesa ser igual al resto, no busco hacerle daño a nadie, tengo un corazón enorme, nunca aprendí a odiar, menos a guardar rencor, no soy interesada y mucho menos envidiosa, mi amor siempre es sincero, por eso todo fluye, todo llega, todo sana, todo pasa, todo mejora.
Lloré sola, dormí sola, me desahogué sola, me calmé los ataques de ansiedad sola, me sentí sola, me aconsejé sola, comí sola, paso tiempo sola. Nadie vivió mi vida, ni lloró mis lágrimas, entonces nadie tiene derecho a juzgar mi forma de ser.
Aunque acá hablamos de política y temas públicos, creo que es momento de alertar sobre los graves casos de bullying y agresión física que en estos días se han registrado en colegios privados de Quito, o por alumnos de estos colegios en otros espacios.
(hilo):
Quédate con personas que te demuestren todos los días que quieren estar en tu vida. No luches por mantener vínculos que ya no van a ninguna parte y solo te sacan energía. Las conexiones reales te dan vida, no te drenan el corazón.
Ya estamos grandes para ser malas personas. Vayan a terapia, tráguense un cuarzo, pásense un huevo, respiren profundo; abracen un árbol, vayan al mar, sanen lo que tengan que sanar, pero háganse responsables de lo que son y dejen de joder.
Una de las partes más infravaloradas de una relación sana es mantener informada a tu pareja.
No es dependencia, es consideración. No es control, es cuidado. Avisar, compartir, explicar... son pequeños gestos que construyen algo grande: confianza.
En medio del caos diario, decir "estoy aquí" es una forma de amar. Porque cuando alguien te mantiene presente, te está recordando que sigues importando.
Conforme pasan los años, me doy más cuenta de que estar bien de verdad está en lo simple, en una mañana sin prisas, tener todo en su sitio, dormir temprano, sentir paz al llegar a casa y compartir tu energía con gente que suma, no que agota.
No todo el que dice querer algo está dispuesto a sostenerlo cuando implica compromiso. Hay personas que disfrutan la intensidad del inicio, pero se incomodan cuando el vínculo les pide coherencia, diálogo y responsabilidad. Y ahí es donde entiendes que el amor no se mide por lo que alguien siente, sino por lo que elige hacer cuando las emociones ya no son euforia sino construcción. No estás para perseguir a quien huye de sí mismo, estás para compartir camino con quien tiene el coraje de mirarse, crecer y quedarse. Porque amar también es hacerse cargo.
tiro un facto y me voy: para algunos hombres es un alivio perder a una mujer increíble, porque pueden seguir siendo mediocres, sin la necesidad de mejorar
(era lo único que pedían)
La urgencia femenina de querer afecto romántico, canciones dedicadas, besos en la frente, abrazos por la cintura, que tenga la iniciativa de tomarse una foto conmigo, me lleve una flor, me hable de sus sueños y sin tener que pedírselo
La paz mental que consigues cuando no mientes, no ocultas, no engañas, no tienes malas intenciones, no traicionas a quien confía en ti. Aprendes tanto al ser lastimado, que NUNCA pasa por tu mente causar dolor a quien dices amar. ESO es tener tranquilidad.
Demasiado ingenua, demasiado noble, demasiado incondicional, demasiado leal, demasiado sensible... quizá ese sea el problema. Quizá el problema sí soy yo: esa manía de querer ser tanto para todos, de dar tanto a los demás, que termino olvidando que yo también necesito de todo eso que desbordo
Tal vez si fuera más interesada me iría mejor, pero no sé abrazar si no me nace, no sé sonreír si no me caes bien, no sé regalar mi tiempo si no te quiero de verdad, se me noto en la cara cuando no estoy cómoda y no sé fingir detalles, si los doy es porque me sale del corazón, no de la costumbre.
Querido universo, te juro que ya entendí. Solo te pido que de ahora en más me cruces con personas de corazón y alma linda, ya no quiero que duela querer.
Y DE REPENTE TE CANSAS.
De tratar de arreglar lo que no rompes, de buscar soluciones a problemas q no causas, de siempre dar lo mejor de ti y que no lo valoren. Un día decides dejar de hacerte pedazos, por tratar de mantener a los demás completos.
He notado en consulta que quienes han atravesado las tristezas más profundas suelen ser quienes más se esfuerzan por hacer felices a los demás.
Porque saben, en carne propia, lo que es sentirse vacíos, apagados, deprimidos... y no quieren que nadie más tenga que cargar con esa misma oscuridad
Ya entendí que cuando una mujer fuerte empuja a un hombre débil a crecer, a madurar y a hacerse responsable, él no siempre se queda a intentarlo, a veces prefiere huir hacia alguien que le tolere todo, alguien que no le exija nada, solo para sentirse cómodo en su inmadurez y convencerse de que nunca fue él el que estaba mal.