Disculparán pero lo mio es el cine. Y no puedo dejar de imaginar la escena de Petro en un encuentro político ultrasecreto bajo la luz roja tenue del Ménage Strip Club, en Lisboa con un par de Whiskys sobre la mesa. Mientras avanza la conversación de máxima inteligencia, Vemos de fondo los cuerpos de mujeres desnundas bailando en el pole dance a ritmo de techno. De vez en cuando una mujer llama a Petro con la mirada para tratar de llevárselo. La conversación termina, la otra personalidad política se baja lo que queda de Whisky en su vaso de un sorbo y sale del club privado. Petro se termina el trago en soledad, mientras piensa lo conversado y observa el show. Al rato se levanta, paga 49 Euros de los tragos con su tarjeta de crédito y sale del burdel, no sin antes despedirse de reojo con aquella bailarina seductora. Ya en la calle, Petro mira hacia el cielo y piensa: "Debí traer efectivo". Luego dice en voz baja para si mismo: "ya que hijueputas, que pase lo que tenga que pasar. Imposible que los de Semana crean que una escort en Lisboa cuesta 49 Euros".