Un día vamos a tener que analizar el rol de la bendita sábana de Malvinas. Mi humilde opinión. Esa tocadita de culo no le sirvió a nadie. Dividió al grupo de jugadores, aumentó la presión contra la selección y diplomáticamente nos hizo retroceder 20 casilleros. Encima en el supersticioso inconsciente del hincha va a quedar asociada a la final perdida. Pero eso sí: hizo feliz tres días a los kukas de los streaming.
Messi podría haberse retirado inmaculado con la gloria de Qatar, con la foto de la copa del mundo en sus manos. Pero no. Decidió entrenarse como nunca (como siempre) y arriesgar el final feliz. Así de generoso es con su talento y su lidarazgo. Por eso es el mejor de la historia.