@petrogustavo Y para cuándo su comentario reprochando el vil asesinato del exalcalde de Cubarral y el otro funcionario. Claro, como son de la oposición, ellos no cuentan. Usted no es el presidente de ellos. Presidente mañoso y mentiroso. Imbécil
Cuatro años y sigue igual, la culpa es del Senado, de la Corte, del Banco de la República, de los empresarios, de los fondos, de los bancos y de todo el mundo, menos suya.
No, carajo. Asuma.
Colombia no está pagando caro porque el Congreso le haya negado más impuestos. Está pagando caro porque el mercado ya no le cree al Gobierno.
Hoy Hacienda salió a endeudarse por $6 billones en TES a tasas de hasta 14,79% para 2030, 14,30% para 2035 y casi 14% para 2040 y 2058. Eso no es culpa del Senado. Eso es prima de desconfianza.
El déficit fiscal cerró 2025 en 6,4% del PIB. Las calificadoras bajaron la nota de Colombia por deterioro fiscal, menores ingresos, alto endeudamiento y falta de ajuste del gasto. Y aun así usted insiste en que la solución es otra reforma tributaria para seguir alimentando un Estado que gasta mal.
La sostenibilidad de la deuda no se arregla echándole la culpa al Banco de la República ni obligándolo a bajar tasas por decreto político.
Se arregla con confianza, disciplina fiscal, ejecución seria, menos improvisación y menos gasto inútil.
El problema no es que no lo dejaron endeudarse barato.
El problema es que usted encareció a Colombia. El único culpable, es usted.
Petro es, para mí, la expresión más acabada del chafarote en el poder: burdo, guache, tosco, incapaz de hablar sin torcerlo todo.
Lo de Shakira lo retrata entero. A propósito de la canción Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan, en vez de entender lo que cualquier persona medianamente sensata entiende, autonomía, fuerza, independencia, la arrastró a su universo de morbo, doble sentido y vulgaridad disfrazada de profundidad.
Así es él, todo lo envilece, todo lo mira torcido.
Y lo más grave no es solo que un hombre así haya llegado al poder.
Lo más grave es la degradación de Colombia, un país hundido en inseguridad, corrupción, economía estancada y escándalos permanentes, entre tantos otros males y pesares, que todavía produce ciudadanos dispuestos a votar por esto… e incluso a pedir el segundo tomo, aumentado y corregido.
Sobre mi reposición de votos:
Obtuve 262.104 votos a la Cámara de Representantes.
Se reconocen $8.433 por cada voto
La reposición sería de: $2.210.323.032
En realidad me gasté $410.000.00 aprox.
Le ahorramos a Colombia: $1.800.323.032
Solo se pedirá lo realmente gastado.
Cuando la buena intención viola la ley
Por: Carolina Restrepo Cañavera
El Consejo de Estado suspendió provisionalmente el Decreto 1469 de 2025, mediante el cual el Gobierno fijó el salario mínimo para 2026 con un incremento del 23%. No anuló la medida. No resolvió el fondo. Pero sí hizo algo más importante: recordó que en Colombia el poder tiene límites.
El debate no es si el salario mínimo debe subir. Siempre debe subir. El debate no es si los trabajadores necesitan ingresos dignos. Los necesitan. El debate tampoco es moral. Es jurídico.
El artículo 8 de la Ley 278 de 1996 establece los parámetros que deben guiar la fijación del salario mínimo cuando no hay concertación: inflación observada, meta de inflación, productividad, contribución de los salarios al ingreso nacional y crecimiento del PIB. No es una sugerencia decorativa. Es un marco normativo.
El Gobierno decidió introducir como eje determinante el concepto de “salario vital”, apoyado en un estudio técnico de la OIT. El problema no es el concepto. El problema es su jerarquía. En un Estado de Derecho, los criterios orientadores internacionales no pueden sustituir los parámetros legales vigentes.
El Ejecutivo sostuvo que la ley no impone una fórmula matemática. Y es cierto. Pero tampoco autoriza a ignorar la incidencia real de los factores establecidos por el legislador. No basta mencionarlos. Debe existir un nexo verificable entre los datos y la cifra final.
Cuando la inflación es 5,3% y la productividad 0,91%, un incremento del 23% exige una explicación rigurosa. No una narrativa.
El Consejo de Estado, en sede cautelar, consideró que existía una apariencia de vulneración suficiente para suspender el decreto mientras estudia el fondo. No prejuzgó. Pero sí encontró que el debate jurídico es serio.
Y aquí es donde el asunto trasciende lo técnico.
Gobernar no es imponer la voluntad política con buena intención redistributiva. Gobernar es hacerlo dentro del marco legal. El salario mínimo no es un instrumento simbólico de justicia social. Es una variable económica estructural que impacta pensiones, multas, contratos, aportes a seguridad social, gasto público y expectativas inflacionarias.
Si la política salarial se convierte en una herramienta de corrección social sin respetar la arquitectura normativa, el mensaje que se envía es delicado: que la ley es flexible cuando el propósito es noble.
Pero en democracia, el fin no sustituye el procedimiento.
El Consejo de Estado ordenó además al Gobierno fijar transitoriamente el salario mínimo mientras se decide el proceso. Es una decisión prudente: evita el vacío regulatorio y preserva la estabilidad jurídica.
Esta discusión no debería leerse como una victoria de empresarios ni como una derrota de trabajadores. Debería leerse como una reafirmación institucional.
Porque el verdadero salario vital en una república es la seguridad jurídica.
Cuando el poder se aparta del método legal para perseguir un objetivo legítimo, abre la puerta a que mañana otro gobierno haga lo mismo, pero con fines menos loables.
Hoy la discusión es el salario mínimo. Mañana podría ser cualquier otra competencia reglada.
El Consejo de Estado no frenó un aumento salarial. Frenó un ejercicio de poder que, prima facie, parecía exceder los márgenes que la ley trazó.
Y eso, en una democracia madura, no es obstrucción. Es equilibrio.
@MafeCarrascal No fueron a dar quejas, ustedes sí que saben de eso, fueron a tratar de salvar el país de una posible descertificación, que gracias a la improvisación de su presidente estamos perdiendo.
@petrogustavo Entonces haga alguna puta mierda bien hecha. Les toca a otros hacer lo que usted no ha podido. Por el contrario, por usted, es que posiblemente nos sancionen.
El presidente de la República @petrogustavo manifestó en el consejo de ministros que la @usofrenteobrero está negando el cambio climático y nos tildó de “ negacionistas “
Negacionismo también es no comprender que el mundo va a seguir consumiendo petróleo al menos tres décadas más.
Negacionismo es no entender que la energía más cara es la que no se produce.
Negacionismo es no saber que la demanda de energía aumenta y que los renovables traerán en lo inmediato la diversificación de la matriz energética y no la sustitución.
Negacionismo es no tener la claridad que mientras un yacimiento de gas produce energía las 24 horas al día, una granja solar solo genera energía 5 horas al día.
Negacionismo es no entender que la ciencia y la tecnología avanza con aplicación de la inteligencia artificial y que los impactos sobre el medio en la actividad exploratoria se mitigan y controlan con mayor eficacia.
Negacionismo es no entender que las familias de estrato 1, 2 y 3 serán impactadas negativamente con el aumento de tarifas por efectos de la importación del gas.
Negacionismo es no ver que las emisiones de CO2 de Colombia son marginales y que no tiene cómo evitar que los países potencias dejen de emitir CO2.
Negacionismo es no prever que si deterioramos la industria del petróleo y el gas , acabamos con la soberanía energética de Colombia y aumentamos el déficit fiscal de la nación.
No es un tema de derechas o de izquierdas, es de sentido común.
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