Detrás del castillo de naipes caído, de la loma donde había una esperanza, está el cantor entonando su trova. El mundo que nos habían prometido, la estrella que perseguimos y finalmente se apagó, no fue más que un intrincado sendero para encontrar el reflejo de quienes somos.
Desde que empecé la adolescencia sabía que mi vida iba a ser complicada.
Mi memoria recordando algunos de estos pasajes: el inconsciente –el alma– hablando.
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Rodri, Olmo, Fabián, Pedri, Cubarsí, Laporte, Lamine. Tanto Cucurella como Pedro Porro leyendo bien a los delanteros rivales y también desmarcandose para sumarse al juego. Gran equipo. Me caen bien como la cultura española en general.
Hay que ver fútbol con los ojos abiertos.
Argentina y España: tierra de toreros con sus particularidades organizativas pero de toreros al fin. Siempre agitando las cuerdas de la guitarra.
@Galimbe64457296 está contento.
Argentina y España: tierra de toreros con sus particularidades organizativas pero de toreros al fin. Siempre agitando las cuerdas de la guitarra.
@Galimbe64457296 está contento.
Estos pensamientos son recurrentes en mí. ¿Habrá obrado la suerte? ¿Dios? ¿el cariño y la admiración fueron móviles para que este encuentro ocurra? ¿Casualidad? Qué fino es todo en esta vida. Vivimos al filo de la gloria y, en efecto, también de la desgracia.
Qué loco que justo cuando los años empezaban a quitarle a Messi algunas respuestas que su cuerpo antes le daba, le haya llegado Julián. El encuentro perfecto entre dos cuerpos y dos tiempos.
Su delantero soñado.
Juan López y John Ward
por Jorge Luis Borges
(Publicado en Clarín el 25 de agosto de 1982.)
Les tocó en suerte una época extraña.
El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras.
López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote.
El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte.
Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.
Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.
El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.
El cerrojo suizo no se abrió con una pared ni con un centro atrás como pensaba sino con una tan exquisita como potente definición de Álvarez. Luego de haberse desgastado durante 120 minutos comiéndole las orejas a los rivales. Eso es corazón y talento y sacrificio. Lo admiro.
Lo que venga de ahora en más es todo un regalo. Este grupo se vació hace tiempo pero elige seguir competiendo por amor a Messi apoyándose en los resquicios que conserva. Aceptaremos el destino que nos toque desangrándonos hasta el final: sea cuál fuere será profundo.
Realmente no me sale hacerle reclamos al técnico. Podrán hacerse especulaciones sobre por qué el equipo cambió su forma respecto al mundial anterior pero no hay que olvidar que los jugadores han cambiado en el trajín. El fútbol son promesas, lealtades, sinergia, amistades.
Argentina necesita el fútbol de Mac Allister en Qatar, extraña ese capricho para cuidar la pelota y conducir que mostró contra Francia. A mi criterio, uno de las causas de las sensaciones encontradas.